Capitalismo de compinches


Nueva evidencia de concentración de capital

-Por Servio Escudrojo-

MarketImperfections

La semana pasada (el 12 de abril para ser precisos) la revista conservadora The Economist volvió a sacar a la luz pública el problema de la concentración del capital y de la riqueza en la estructura económica de los Estados Unidos (Lack of Competition).  Esta vez se hizo eco de nuevas investigaciones académicas sobre el particular, nada menos que desde el mismo centro del proyecto neoliberal que llevó a eliminar un conjunto de condiciones sociales, económica e institucionales que permitió, tal eliminación, una enorme acumulación de riqueza entre las grandes firmas…, la escuela de negocios de la universidad de Chicago.

Dos investigadores de esa institución Zingales y Rajan señalan la pérdida creciente de competencia en los mercados norteamericanos y la conformación de grandes estructura monopólicas que los domestican a favor de sus intereses.  No son ciertamente los primeros en hacer la observación, ya antes economistas críticos al sistema en que ha devenido la estructura productiva de los Estados Unidos, tales como Joseph Stiglitz, Paul Krugman, Jason Furman e incluso los asesores económicos de la Casa Blanca con el presidente Obama, habían venido estudiando y señalando con preocupación el fenómeno.

LibreCompY no era para menos su preocupación y llamado de atención; la eficiencia y eficacia del sistema capitalista supone principalmente y fundamentalmente, la competencia libre y perfecta.  Y aun cuando desde John Maurice Clark, y antes que él con la escuela del Cambridge inglés, se tuvo consciencia de las dificultades objetivas para la existencia de la competencia en condiciones de pura y perfecta, la mayoría de los economistas continuaron aceptándola como fundamento del sistema.  Tenían que hacerlo; de ese supuesto irreal, dependía todo el andamiaje del funcionamiento eficaz del sistema que organizaba la producción y la distribución del producto social en las “sociedades libres”.

Tuvo que sobrevenir la última gran crisis de acumulación de capital a finales del 2008, para que comenzaran a surgir en los mismos centros de elaboración del pensamiento económico neoliberal, la conciencia responsable del funcionamiento desequilibrado de la racionalidad de la acumulación de capital.  Y no obstante la profundidad y extensión de la crisis, muchos de esos centros, no pudieron –o no quisieron− encontrar en el mismo fundamento de la relación capitalista, el origen del disfuncionamiento del sistema.

Los hallazgos empíricos sobre la concentración de la riqueza y del capital productivo en pocas manos, entre pocas empresas o entre pocos grupos o corporaciones no fueron suficientes para asociarlos con la crisis, en su primer decenio.  Y no ha sido sino hasta avanzado el segundo que se ha comenzado a establecer la asociación.

El reconocimiento de una revista de formación de opinión como The Economist, de la concentración de capital en los sectores productivos de los Estados Unidos no es un asunto de poca monta, como quizá podría pensarse, es también el reconocimiento implícito de un funcionamiento ineficiente de la organización de la producción social fundada en la relación capitalista.  Es el reconocimiento de que el sistema por sí solo, esto es “dejado por la libre”, sin regulación estatal o política, no logra los mejores resultados.

Y esto es lo que señalaron algunos economistas que entendieron la relación capitalista como una relación históricamente determinada, esto es que corresponde a la existencia de ciertas condiciones sociales, tecnológicas, culturales y políticas, desde el mismo momento en que se comenzó a reducir la participación estatal y su regulación en la economía allá por los años 80, véase por ejemplo “Crónica de un des-ajuste social”.

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La enfermedad de la desesperación


La situación de una parte de la clase trabajadora de los EEUU

-Servio Escudrojo-

La desesperación se ha asentado en la clase trabajadora blanca de los Estados Unidos, así lo muestra un reciente estudio por investigadores de la Universidad de Princeton (Angus Deaton y Anne Case) reportado por The Washington Post (23 de marzo de 2017), en el que se examina la crecida ola de suicidios entre ese grupo de la población norteamericana.

En este estudio se revela que las tasas de suicidios en los Estados Unidos se han disparado a partir de lo años 90 del siglo pasado en comparación con las tasas de los otros países industrializados. Y los investigadores de Princeton identifican causas tales como familias disfuncionales, adicciones, obesidad, aislamiento social y otras patologías sociales, como las principales causas.

Esta situación revela de qué manera el American Way of Life –concretamente el culto a la individualidad, a la acumulación privada de riqueza, a la competencia inmisericorde, al éxito individual, a la valoración monetaria de todo incluido sentimientos, a la solidaridad caritativa, entre las principales características– ha sido capaz de condicionar todo el comportamiento social, incluso en momentos difíciles, como el actual, en el que una transformación estructural crítica ha dejado de lado a un enorme grupo de personas; remitiéndolas a ser acogidas por actores sociales tradicionales, que, consecuentemente, ya no están.

Una típica contradicción originada en un modo de organización social extremoso que entra en crisis, y se encuentra que ha inhabilitado la movilización de los recursos humanos existentes para atender la crisis.

En América Latina debemos tomar muy en cuenta esta situación, sobre todo porque son muchas las instancias que ofrecen el American Way of Life como el paradigma social a alcanzar por nuestras sociedades.

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Eficiencia financiera y eficiencia política


Un comentario sobre eficiencia del sector público

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Sergio Reuben Soto

         He venido insistiendo que estamos sometidos a una linea informativa continua, por la prensa cor­porativa, que nos presenta a las instituciones pú­blicas como ineficientes, ineficaces e incluso inútiles. Estoy convencido que hay una enorme dosis de falsedad en esas informaciones y, desde luego, un interés velado de desprestigiar la ac­ción pública, ya sea del gobierno o de las institu­ciones autónomas.

          No hay que perder de vista que, son es­tas instituciones públicas las que administran los recursos comunes, los activos que no tienen due­ño privado, los activos que no son capital propia­mente dicho, y que compiten con los apropiados privadamente, tanto por bienes y servicios como por los trabajadores. Activos cu­yas ganancias y rendimientos no quedan en ma­nos privadas sino que son administrados por los administradores públicos precisamente. Y con criterios, visiones e intereses distintos al criterio de la mayor ganancia, definidos más bien por in­tereses “políticos” en el mejor sentido de la pa­labra- determinados por la representación de­mocrática de los distintos grupos y clases socia­les en el poder.

          El asunto es que a ciencia cierta, no hay una definición precisa para medir la eficiencia económica. La mayoría de los economistas, par­ticularmente aquellos a-críticos de la economía escolástica o tradicional, mide la eficiencia sobre la base del rendimiento monetario o financiero del capital invertido. Pero, debe quedar claro, que con esta definición, si los precios de los productos no corresponden a las necesidades de todos los sec­tores sociales -como suele suceder en el capitalismo corporativizado-, habrán productos demandados por una gran mayoría de individuos con poca capaci­dad de compra por sus bajos ingresos, que no ofrecerán un “buen rendimiento” para los dueños del capital. Y por el contrario, productos que por con­tar con alta demanda por parte de secto­res alta­mente favorecidos en la distribución del ingreso nacio­nal, presentan altos rendimientos al capital invertido, favoreciendo su producción sin ser re­queridos por grandes mayorías.  De esta manera no se atenderían las necesidades sociales justamente.

eficiencmonet          Asimismo, cuando el criterio para medir la eficiencia es el rendimiento monetario, pode­mos concebir bienes y servicios de muy alta calidad a altos precios, sólo alcanzables por los pequeños grupos de altos ingresos, porque son pocos los que pueden demandarlos. Mientras que los bienes y servicios demandados más po­pularmente, masivamente, tienen baja cali­dad por su alta demanda a bajo costo.

          Para ilustrar el punto, recientemente, en una actividad, se expuso el caso de un señor de entre 70 y 75 años que la Caja Costarricense de Seguro Social le había asignado el número 713 en la lista de espera de cirugías de la rodilla en el hospital que le correspondía. Desde luego, la ci­rugía “por fuera”, esto es en el sector privado, se la hacían en cuestión de una o dos semanas con un costo superior a los 2 millones de colones. Debería quedar claro, que si los setecientos y resto de pacientes tuvieran los 2 millones y pico para hacerse la cirugía, ya la lista de espera de la me­dicina privada no sería de una o dos semanas sino que se iría a los cuatro o cinco meses… O bien los hospitales privados subirían los precios, con lo que evitarían que una buena parte de los necesitados y necesitadas pudieran hacerse la cirugía, reduciendo pues la lista de espera.

papa          Tampoco, así entendida, la eficiencia pue­de ser medida por la cantidad de producto por unidad de capital o trabajo. La producción de papas, por ejemplo, puede ser muy alta por uni­dad de área, o de trabajador, pero si el precio de la papa es muy bajo, el rendimiento de la inver­sión en ese producto no puede competir con el rendimiento de la inversión en producir cerve­za, por ejemplo; de manera que habrá pocos recursos para el primer ramo y más para el segun­do; no obs­tante que la papa sea un bien básico e importante en la alimentación popular (y de nuestra soberanía alimentaria).

          Lo que quiero decir es que la línea infor­mativa de la prensa corpo­rativa nos ha acostum­brado a valorar la eficien­cia de la empresa públi­ca en base a un criterio monetario-fi­nanciero. Pero ese cri­terio entraña la huella del capital…, y de la distri­bución del ingreso nacional que ese criterio defi­ne. Mientras que utilizando criterios de otra índole, podemos reconocer eficiencia en la función pública.

          Si vemos así las cosas, sería prácticamen­te imposible determinar si el sector privado es más productvo que el sector público. Y yo me inclino a pensar más bien, que la productividad es un asunto de cultura nacional, de actitud hacia el trabajo, y no de sectores público y privado.

reforst          Más aún, si reconocemos ciertos logros alcanzados por el país en diversas áreas del desarrollo social y económico; tales como, por ejemplo, el proceso de reforestación de los últimos años, prácticamente inédito en el mundo entero; la alta expectativa de vida que ostentamos; la baja mortalidad infantil; la alta cobertura en telefonía fija y móvil; la gran profundidad bancaria; o el 15avo. puesto en el mundo en el índice de sostenibilidad ambiental de la Universidad de Yale; o el quinto puesto de Costa Rica en el mundo, en el índice de producción de energía renovable del World Economic Forum; o el sexto puesto en América Latina en el Indice de Desarrollo Humano, solo para citar algunos logros, uno debe reconocer que el trabajo de las instituciones públicas no ha sido ineficiente ni ineficaz, especialmente si tenemos en mente que el país ocupa el 16avo. puesto entre los países de la OCDE en la relación Impuestos a Ingresos y Utilidades.

Nota:

          Si uno analiza datos duros puede encontrarse con situaciones sorprendentes, dado el grado de desinformación o de información maliciosa que consumismos. Por ejemplo, el Puerto de Limón (manejado por JAPDEVA) es el 4to. puerto que maneja más carga (en TEUS) en la cuenca del Caribe (solo superado por Balboa, Cartagena y San Juan, Puerto Rico), y si nos referimos al número de grúas para contenedores con las que hace esa labor, es el primero en América Latina, con índice de 542.250 TEUS por grúa, contra, el que más se le acerca Guayaquil en Perú (océano Pacífico) con 264.120 TEUS. (Datos tomados de “Especial Ranking, Puertos 2015” en América Economía, http://rankings.americaeconomia.com/puertos-2015/en-movimiento/, 5/6/2016.

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Notas sobre las contradicciones de la globalización capitalista

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Consideraciones relacionadas con el estado del capitalismo y la economía internacional -Notas de Servio Escudrojo- 1.- Los intereses de la burguesía han sido convertidos en los intereses de la mayoría de la sociedad civil.  Pero cuando el sistema de producción … Seguir leyendo

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Algunos elementos para un análisis de la coyuntura internacional


 

La coyuntura política norteamericana, un análisis acotado de sus efectos internacionales

-Sergio Reuben Soto-

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Ciertamente, la coyuntura social y política de los Estados Unidos es delicada.  Y es, en este momento, uno de los principales elementos que constituyen la “coyuntura internacional”. Déjenme presentar cuatro aspectos de la primera que a mi modo de ver califican de una manera importante la segunda.

          Desde hace varios años, en este Blog Escudrojo (1) calificamos algunas de las manifestaciones internas de la sociedad norteamericana como expresiones de una Guerra Civil de Baja Intensidad en su seno (sólo para parodiar la expresión usada por el Pentágono para las guerras desatadas para Centroamérica a finales de la década de los años 70 del siglo pasado).  Las primeras que nos llamaron la atención fueron las luchas callejeras entre policías y pandillas, a las que luego hay que adicionarles los shootings o balaceras en colegios, escuelas y centros comerciales, y más recientemente, los disparos a mansalva de la policía contra representantes de la población negra…, sin contar las muertes diarias con armas de fuego y punzocortantes.sin-tituloim-a-man

         El panorama que ofrece esa sociedad vista desde este ángulo es realmente triste, como es triste también el panorama que ofrecen países como México, Honduras, El Salvador, Guatemala o Colombia de nuestra América.  En otras palabras, los Estados Unidos está presentando condiciones de violencia que muestran cierto rompimiento de la cohesión interna necesaria para el gobierno de un país.  Pero la situación está muy lejos del precipicio.  Lejos de un estallido social violento.  No obstante que estamos conscientes de que esos hechos abonan y condimentan el caldo de cultivo.

tobigo Asimismo, el movimiento del Occupy Wall Street, más enfocado que su predecesor −el de “los indignados” españoles−, puso en el tapete de la opinión pública el problema de la desigualdad en la distribución del ingreso en la sociedad norteamericana.  Problema que, como se puede fácilmente entender, traza una línea divisoria sustancial entre sus ciudadanos.  Y, más aún, puso en entredicho la existencia del principal pivote del american way of life, la igualdad de oportunidades para todos.  Muere así el sueño de que cualquier hijo de vecino que trabaje y se esfuerce, puede llegar a ser millonario.(2)

En tercer lugar, el surgimiento de China en el panorama mundial, no solo como potencia económica sino como pivote antiimperialista en el Este (en los campos de la producción y el comercio, de la política y el poder militar), por una parte, y, por otra, el relativo abandono de la presencia omnipresente norteamericana en el escenario al sur del río Grande, y, finalmente, los desastrosos resultados de la política de agresión en el cercano y mediano oriente, terminaron de dibujar la inflexión descendente de la parábola de la hegemonía norteamericana en el mundo.  La doctrina Obama luchando con el realismo y el pragmatismo, a duras penas puede sostener bastiones de influencia no sin concesiones importantes en el Medio Oriente, en América Latina y el sureste asiático.

Y, finalmente, sólo para citar los que juzgo principales elementos del decaimiento de la hegemonía norteamericana; las embarrialadas últimas elecciones, en las que resulta triunfador un candidato desconocedor del quehacer político, agrega una pieza adicional de incertidumbre, no sólo para los operadores políticos y económicos internos, sino para todo el mundo.  trumpEstá por verse si las élites políticas y económicas norteamericanas (y, por qué no, las occidentales) van a dejar gobernar a un neófito de la política.  Quedan aún recursos bajo la manga y para el ejercicio efectivo del poder, con los cuales “tirar de las riendas” al nuevo presidente o suplantarlo por uno más manso.

Si bien todos esto elementos exhiben un proceso de decaimiento más o menos acelerado, hay otros que pueden ejercer influencia en dirección contraria.  No nos vamos a extender en ellos para no hacer más larga la exposición de estas ideas.  La llegada de Trump al poder signa una tendencia con ciertas manifestaciones interesantes, la toma directa del poder político por parte de la clase empresarial.  En 1978, Hernán Alvarado, profesor de economía de la Universidad Nacional, publicó un libro cuyo título recogía una especie de clarividencia sobre un proceso que parece parte del desarrollo del capitalismo en estas etapas, “De los empresarios políticos a los políticos empresarios” (Alvarado, H., EFEUNA, Heredia, 1978). privateprop No cabe duda que el Estado representa, a la vez, un medio para favorecer la acumulación de capital, y en su acción para atender la demanda de otros sectores electoralmente importantes, un medio de regulación de ese proceso de acumulación.  Y esas acciones son las que de alguna manera, la élite empresarial quiere corregir tomando el mando directo del Estado bajo el supuesto neoliberal de que lo que es bueno para el sector empresarial es bueno para toda la sociedad.  Esta circunstancia, puede mejorar las expectativas de ganancia favoreciendo el clima de inversiones y estimulando el crecimiento económico y la productividad de la economía de los EEUU en los próximos años…, mientras la situación social acepte las acostumbradas “sobras” del crecimiento, cada vez, relativamente menores; lo que algunos denominan el New Normal.

Por otro lado, los Estados Unidos se mantienen a la cabeza en el desarrollo técnico, la innovación y el desarrollo de nuevos productos y técnicas de producción, en la creación de nuevos métodos de mercadeo y de distribución de los productos.  puntocomNo es casual la insistencia en los tratados de libre comercio elaborados bajo su agenda, la inclusión de los temas de los derechos de propiedad intelectual y de respeto a las marcas comerciales; un ámbito en el que, de mantenerse las reglas del juego actual, las corporaciones norteamericanas tienen mucho trigo que segar.

Finalmente, el debilitamiento, en términos relativos, del poder militar de los Estados Unidos puede generar comportamientos ansiosos en algunos de sus socios más importantes, particularmente los europeos, en el cercano y en el mediano oriente; que en vez de ver en ella una oportunidad de ampliar su propia soberanía, temen caer en el dominio de otros poderes nuevos, desconocidos.  Esta actuación que ya se manifiesta en algunas regiones (y no excluimos América Latina), puede crear condiciones políticas favorables para un amarre de los bastiones principales de la hegemonía militar estadounidense en el mundo.  Con sus consabidos efectos en el diseño y ejercicio de la política pública de las regiones…, favorables generalmente a su sector corporativo.

Hay otros elementos importantes a considerar en este nivel de análisis de la coyuntura internacional, como es la incompatibilidad que está presentando el capitalismo para su adecuado funcionamiento, originada en la contradicción entre el mercado como adjudicador eficaz y eficiente de recursos y remuneraciones a los agentes productivos, y el control de éste por esos agentes; como parte del mismo proceso de acumulación de capital (3).   O el elemento del sistema monetario internacional con el dólar estadounidense como moneda principal de reserva, también en un estado de desequilibrio serio.  Incompatibilidades que ejercen una influencia licuante en los ejes de esta coyuntura, acentuando aquí y allá sus efectos.

No podemos extendernos en estos temas, sirva su sola mención para dramatizar la situación y hacer un llamado a la atenta lectura y seguimiento de estas situaciones para formar nuestro criterio con el que tomamos nuestras  decisiones.

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La paradoja de la automatización y la distribución de sus beneficios


autmatizacionEl espectacular crecimiento y desarrollo de las máquinas y de su automatización en sustitución del trabajo humano, sólo puede convertirse en bienestar social si el progreso y la riqueza generada por ellas se distribuye entre la población; lo que queda claro, consecuentemente, es que esa ditribución ya no va a poder llevarse a cabo por medio de los salarios, puesto que cada vez van haber menos puestos de trabajo. (Esta es la paradoja que debe ser resuelta por nuestras sociedades). Y una de las formas que puede resolver esta necesidad histórica es el ingreso básico-mínimo universal. Un ingreso mínimo garantizado para toda la población, independiendemente del trabajo que desempeñe cada persona.

El planteamiento hecho por Varufakis (2016) levanta la perspectiva que se ha venido también desarrollando en este Blog Escudrojo, de que los beneficios del “progreso técnico”, del crecimiento de la productividad, de la innovación y la inventiva, no pueden ser “capitalizados” individualmente porque son el resultado de la acción colectiva, de la distibución política (¿democráticamente definida?) de los recursos comunes, estatales, regionales. Y que su “capitalización” corporativa conduce inevitablemente al desequilibrio del sistema social.

La posibilidad de convertir los “rendimientos de captital” de la parte correspondiente de esa “capitalización”, en ingresos distribuibles a la población, se presenta como una opción interesante para resolver la paradoja de la automatización.

Referencias:

Varufakis, Yanis, 2016, “El derecho universal al ingreso de capital”, Project Syndicate, Economics, https://www.project-syndicate.org/commentary/basic-income-funded-by-capital-income-by-yanis-varoufakis-2016-10/spanish

Hausmann, Ricardo, 2016, “Soluciones al prolema de coordinación en el sector público”, Project Syndicate, Busines & Finance, https://www.project-syndicate.org/commentary/improving-public-sector-coordination-by-ricardo-hausmann-2016-10/spanish

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Las hipotesis de Piketti y las propuestas en Blog Escudrojo

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Efectos desequilibradores de la concentración de la riqueza –Servio Escudrojo–             No cabe duda del extraordinario aporte de Piketty (2014) a la explicación de los orígenes de la desigual distribución de la riqueza que muestran nuestras sociedades del siglo XXI.  … Seguir leyendo

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Brexit y la unión hegemónica JANAM


El debilitamiento de la política británica ante la Unión Europea pude significar el debilitamiento de la unión hegemónica JANAM (JudeoAngloAmericana), así lo ve el comentarista Ranzy Baroud, columnista internacional en un artículo publicado en el blog CounterPounch el 30 de … Seguir leyendo

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Los nuevos desarrollos en el análisis de la crisis del capitalismo


La concentración del capital y el comportamiento ineficiente e ineficaz del capitalismo

–Sergio Reuben-Soto–

     En una entrada de este Blog Escudrojo del 2 de diciembre del 2015, con motivo de una entrevista hecha por Martín Guzmán a Joseph Stiglitz, y en una entrada del 27 de marzo de este año principalmente, pero en muchas otras entradas anteriores, se ha planteado y sustentado la idea fuerza de que la crisis económica contemporánea se origina en la desigualdad y en el altísimo grado de concentración y centralización del capital en las economías.

     En la primera entrada señalada, se hizo el esfuerzo por ver, en breve perspectiva temporal, el desarrollo del enfoque de Stiglitz sobre la crisis de los Estados Unidos y de la economía global en general. Y en la segunda se subrayó el reconocimiento hecho por una revista conservadora como es The Economist, sobre los datos elaborados por McKinsey & Co., de la estructura de propiedad del capital altamente concentrada que existe en los Estados Unidos.

     Hacíamos ver en esos comentarios cómo la propuesta teórica que habíamos elaborado en sendos artículos publicados en la Revista de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica en el 2008 y 2012, iba adquiriendo verosimilitud con los estudios empíricos más recientes, como por la evolución de las perspectivas de economistas academicamente reconocidos.

     El problema de la desigualdad del ingreso, no solo como factor de la demanda agregada propuesta por el keynesianismo como determinante de crisis por subconsumo, sino también el problema del desarrollo desproporcionado y desigual de la acumulación de capital determinante de una estructura productiva y de consumo desatentas de las necesidades sociales, creaban condiciones propicias para el rompimiento del proceso de acumulación de capital o del crecimiento. Problemas de desproporción que incidían en la capacidad de la organización capitalista de resolver eficiente y eficazmente el reto de la producción y de la distribución social.

     Y el alto grado de concentración del capital (u oligo-monopolización) que experimentan las economías nacionales, se propuso como el origen de esa desigualdad y de la consolidación de una estructura productiva y de consumo desintegrada de las necesidades sociales comunes propiamente dichas. Surgían así, pues, condiciones estructurales inclinadas claramente hacia el rompimiento del proceso de crecimiento y acumulación de capital que explicaban la crisis. Y al comportamiento ineficiente e ineficaz del sistema económico de la sociedad fundado en el capital.

     En el comentario que hicimos a la entrevista hecha por Guzmán a Stiglitz señalábamos lo siguiente cuando urgíamos al lector y a la lectora a ir más allá de los señalado por este último:

“Los pasos que tendría que dar [Stiglitz] son, primero, entender que el capital, como propiedad privada de los medios de producción, en el marco del proceso de su acumulación, engendra dentro del mercado entornos favorables para una distribución desigual del excedente de explotación entre las empresas de un mismo ramo, y, con ello, las condiciones para el surgimiento de situaciones de dominación del mercado por las empresas líderes y los ramos o sectores líderes. (2)  De esta manera, la misma razón de ser del capital define un ambiente que va inhabilitando el fundamento sobre el que se basa el sistema de distribución de los recursos sociales; el mercado propiamente dicho.

Y, en segundo lugar, tendría [Stigltz] que aceptar que en tales contextos, los mecanismos contra cíclicos -en el sentido verdadero de contrarrestar los efectos concentradores y centralizadores del capital- van perdiendo fuerza como reguladores de esas tendencias, tanto los mecanismos del sistema económico tal como la competencia, como los políticos, por medio del control del Estado y sus agencias…, hasta generar condiciones estructurales francamente proclives al desequilibrio del proceso de acumulación o, desde el punto de vista neoclásico, del crecimiento económico, y el consecuente surgimiento de la crisis.”

     Pues bien, en dos recientes artículos publicados uno en el blog del World Economic Forum el 18 de mayo y el otro en el del Project Syndicate el 24 de mayo de este año, Stiglitz adelanta su análisis sobre el comportamiento del capitalismo contemporáneo, justamente reconociendo el papel del alto grado de acumulación del capital en forma de monopolios, oligopolios, monopsonios, etc., de las actuales economías.

     En un párrafo del primer artículo mencionado Stiglitz dice los siguiente:

“En la economía de hoy, muchos sectores -Telecomunicaciones, Cable-TV, Ramos digitales de Redes Sociales, Seguros, Farmaceúticos, Agronegocios y muchos más- no pueden ser entendidos bajo la lente de la competencia.  En estos sectores la competencia que existe es oligopólica, no la ‘competencia pura’ representada en los textos.  Unos cuantos sectores pueden ser definidos como ‘toma precios’, firmas muy pequeñas que no tienen efecto en el mercado. El Agro es un ejemplo claro, mas la intervención del gobierno en el sector es masiva, y los precios no son fijados por las fuerzas del mercado”

     Para nosotros es motivo de alegría ver cómo nuestra perspectiva teórica propuesta recién comenzando la crisis, se ha venido confirmando, como se decía antes, con los estudios empíricos nuevos y con el avance del análisis de la crisis que se hace desde los centros de investigación de los países centrales.

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Las bolsas no son las culpables, ellas son sólo un instrumento

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Wall Street no es la causa, hay que buscar la apropiación democrática y popular de los recursos para la inversión.   -Servio Escudrojo- En estos dos últimos años se ha instalado una campaña contra Wall Street y el comportamiento angurriento … Seguir leyendo

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