Una reforma fiscal para un nuevo modelo de desarrollo


Algunos fundamentos para una reforma fiscal progresista

-Sergio Reuben Soto

 MinstHacCR -El país vive en estos momentos una situación particularmente delicada.  La eco­no­mía mundial está seriamente debilitada por el lento crecimiento económico de los Estados Unidos, el virtual estancamiento de la Zona Euro y el incierto comportamiento de la eco­nomía china.  Los principales socios con los que hemos cerrado tratados de libre comer­cio, no ofrecen opor­tunidades alenta­do­ras hacia las cuales nuestras empresas y las que se han asentado aquí, orienten su expansión.

Al mismo tiempo, el costo social que ha acumulado el modelo de desarrollo aper­turista y desregulado de los gobierno del PLN y del PUSC, asociado a los programas de re­cortes al gasto corriente y a la inversión del Estado y al crecimiento de la desigualdad, ha comenzado a afectar seriamente la cohesión social, la solidaridad, el sistema de valores so­ciales y culturales, amenazando el desempe­ño general de la sociedad.

Nuestro desarrollo se encuentra así, estancado por el lado del crecimiento econó­mico, y estancado por el lado del mejora­miento social, frenando el progreso de nues­tras instituciones y el avance y actualización de nuestras costumbres, de nuestros patrones éticos y morales.  En pocas palabras, se en­cuentra cerrado a los cambios requeridos para poder continuar forman­do parte activa de la comunidad de naciones.

La necesidad de un nuevo modelo de desarrollo

Parece claro entonces que estamos atravesando una coyuntura que obliga a bus­car so­luciones nuevas, imaginativas, una si­tuación que requiere romper moldes, superar prejuicios, que implica audacia tanto en ma­teria económica como en materia social y po­lítica.

CuadroY parece, pues, peligroso insistir en re­cetas que han fracasado en otros momentos y en otros países.  Recetas que incluso los mis­mos organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial han recono­cido como negativas para el crecimiento eco­nómico de las naciones.  Recetas que, a todas luces, han implicado un costo social muy alto, el descrédito de las instituciones políti­cas, y la inactividad laboral y creativa de pro­porciones muy grandes de las poblaciones que las sufrieron…, el peor de los males so­ciales es privar al individuo de su derecho al trabajo, de su necesidad primigenia de ga­narse el sustento.

Hoy en Costa Rica, a sólo 17 meses de haberse manifestado el pueblo de manera in­confundible sobre la necesidad de un cambio que oriente al país por nuevos rumbos, hay grupos de poder que insisten en recomponer un modelo de desarrollo gastado e ineficien­te. Un mo­delo de desarrollo que continuará por el rumbo de la desigualdad social y eco­nómica, inca­pacitado para ofrecerles a sus jó­venes, a sus hombres y mujeres, las oportuni­dades de empleo, de salario justo, de condi­ciones de vida dignas en un ambiente social y natural sano.

Los ecos de la austeridad fiscal

UntitledLa austeridad fiscal no es la solución al déficit fiscal. Ese es el viejo mantra que hoy ha llevado a España, a Portugal, a Irlanda, a Italia al borde del colapso social, y al pueblo griego a sufrir una de las peores crisis de su milenaria historia. Las lentas y dolorosas re­cuperaciones que han experimentado los pri­meros, la incapacidad para retornarles a sus ciudadanos las con­diciones de vida que te­nían antes del colapso, son una prueba de la ineficiencia y de la inefi­cacia de las solucio­nes planteadas; y de las debilidades del siste­ma.

El gasto del Gobierno, el gasto de las empresas estatales, el gasto de las municipali­dades, de los gobiernos locales, es un elemen­to esencial en el funcionamiento del sistema capita­lista contemporáneo. Contradictorio, sí; por eso la equivocación de sus defensores. Pero ina­pelable desde que Keynes explicó el problema de la insuficiencia de la demanda agregada. Y desde que los economistas que han estudiado el ciclo de la acumulación de capital desde Shumpeter, descubrieron la tendencia del sistema a las crisis. Esto no es ideología, es econo­mía concreta.

La recesión surgida a finales del 2008 no ha sido superada completa-mente, hay todavía vigentes muchos signos recesivos en la economía mundial. Pero a diferencia de los cinco primero años de crisis, ahora la situación está afectando a las economías en vías de desarrollo. Los últimos informes del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la misma CEPAL dan cuenta de una peligrosa desaceleración de las economías de América Latina. Y la de nuestro país no es excepción.

Permitir que los grupos que quieren la reconstitución del modelo de desarrollo vigente en el país conduzcan el cambio, es caminar hacia soluciones dolorosas y social­mente traumá­ticas. Es embarcarse en el velero del pasado y dejar pasar el buque del presente. La crisis ac­tual es una crisis estruc­tural, una crisis de los mercados monopoliza­dos. Necesitamos darle un nuevo dinamismo a nuestra economía y una nueva fisonomía a nuestra sociedad, defi­niendo nuevos actores, nuevos instrumentos, nuevas relaciones, nue­vas instituciones.

El Estado y la iniciativa privada

Una sociedad más dinámica, más innovadora, más competitiva requiere de un siste­ma productivo fundado en empresas ágiles, abiertas al cambio, asociadas y sustentadas en un sec­tor estatal fuerte que suministre servi­cios estratégicos de buena calidad, que explore y abra nuevos sectores productivos y de servicios, que ofrezca recursos financieros a bajo costo para el fortalecimiento de la com­petencia, de la inventiva, de la iniciativa privada.

Es un error pensar, como lo han veni­do haciendo los economistas conservadores, que la creatividad y la iniciativa individual, que el dinamismo del sector privado, se contraponen al tamaño del estado y del gasto público. Cada vez más, por el contrario, en este sistema econó­mico y social global, los servicios y bienes ofrecidos por empresas es­tatales en sectores estraté­gicos y las regula­ciones institucionales, son esenciales para el buen funcionamiento de las empresas, para la salud de los mercados y para alcanzar una justa y equitativa distribución de los recursos escasos entre las necesidades comunes.

El gasto y la inversión estatales son unos instrumentos de política económica. Hay co­yunturas, como la que estamos viviendo, en que éstos son fundamentales para fortalecer la de­manda agregada, para estimular la econo­mía y para reorientar los recursos disponibles hacia sectores estratégicos para el desarrollo deseado. Si no hay suficientes ingresos para cubrir el gasto requerido, hay que endeudarse y hay que aumentar los ingresos fiscales por la vía de los impuestos. Dejar que “el mercado”, con la deficiente distribución de los recursos que hoy presenta, sea el que determine esa orientación, lo único que se logrará es la acentuación del ciclo depresivo y de la desigualdad.

Bien empleados esos recursos no hay por qué temerle a las deudas, como no le temen los buenos empresarios que saben que redundarán en nuevos ingresos. Ni a las protestas ge­neralmente estridentes de los sec­tores sobre los que caen los nuevos impues­tos, porque esos dineros, que están siendo usados innecesariamente, suntuariamente, serán los que en el me­diano plazo creen las condiciones para un mejor ambiente social, político, económico y, en fin, de negocios.

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El TPP ¿de qué estamos hablando?


Un llamado a las autoridades del Gobierno: el TPP vuelve a hacer fila en la agenda de los EEUU

-Sergio Reuben Soto-

            En un artículo del día de ayer, el señor Andrés Velazco, economista de la Escuela de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, analiza algunos aspectos del Tratado Transpacífico de Participación (TPP, Trans Pacific Partnership) que deben ser cuidadosamente analizado por los países Latinoamericanos (Will the TPP Help Latin America?).

En ese trabajo, merece destacar los principales puntos que el señor Velazco menciona y que deben ser considerados atentamente por nuestras autoridades, ahora que, parece ser, está destrabándose el proceso de negociación del Tratado entre el Japón y los EEUU; principal obstáculo que había encontrado la Administración Norteamericana en su misión de ponerlo en ejecución.

Uno de los señalamientos que parece de la mayor importancia es la estructura del Tratado; diseñada para impedir el flujo del conocimiento entre sus miembros, y la insistencia de los EEUU en un conjunto de provisiones sobre propiedad intelectual que sirven únicamente a los interés de las empresas estadounidenses. (Demanda, según el artículo, 95 años de propiedad intelectual desde la publicación y 120 años de propiedad después de la creación).

Si, pareciera, que uno de los eventuales logros que podría alcanzarse con el Tratado es el de crear oportunidades de diversificación industrial, con estas provisiones y limitaciones en el know how y en la diseminación del conocimiento, lo que se tiende es una plataforma para que las transnacionales norteamericanas busquen en nuestros países los recursos naturales y la mano de obra maquilera, sin dejar poco más que el valor de los salarios en la región. En otras palabras, con la firma del TPP no saldríamos del esquema del RD-CAFTA (o TLC) que tan pocos resultados positivos y tantos negativos ha dejado.

Por otro lado, mientras las reglas del comercio internacional no sean claramente definidas, de manera que se resuelvan problemas tan serios como las “reglas de origen”, los de los derechos sobre la propiedad intelectual, los del cobro de las deudas particulares y soberanas, y los de la jurisdicción de los litigios, entre otros muchos, los tratados bilaterales y multilaterales son instrumentos que inevitablemente favorecen a las empresas de los países con más poder político.

“Justamente”, es ese un punto en el que los Estados Unidos se ha reservado algunos derechos, para que sean tribunales estadounidenses o internacionales en dónde se tengan que resolver los litigios comerciales, limitando seriamente la soberanía de los países más débiles económicamente.

Finalmente, Costa Rica, junto con Chile es uno de los países de la Región con una gran apertura comercial, y es un país que ha firmado convenios comerciales con buena parte de los países que integrarían el TPP, los eventuales beneficios que se obtendrían con su firma, no parecen ser, comercialmente, tan importantes como, por el contrario, parecen ser sus desventajas.

La perspectiva del comercio internacional de nuestro país, creo yo, debe orientarse más bien en la dirección de una apertura selecta, cuidadosamente monitoreada y negociada. Una apertura irrestricta y sin exclusas puede ser tan ingenua como la pretensión de la existencia del mercado libre. En ese sentido, para los países económicamente débiles, los organismos internacionales como la OMC ofrecen recaudos propios que limitan los efectos negativos del capital de los países centrales, en los países en vías de desarrollo.

Nota Agregado el 18 de mayo de 2015:   En una entrevista hecha el 27 de abril de 2015 por Fernando Arellano O., a la señora Ana Esther Ceceña, directora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, se hace un análisis muy inteesante del TPP desde una perspectiva política, puede consultarse en: http://www.alainet.org/active/74072?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%253A+ALEMtitulares+%2528Titulares+de+America+Latina+en+Movimiento%2529

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Probando teorías sobre Democracia en los Estados Unidos


“Análisis Multivariable muestran que las elites económicas y los grupos empresariales organizados tienen un impacto independiente notable en la política gubernamental de los EE.UU, mientras que los intereses del ciudadano promedio y grupos de base tienen poca influencia.  Este resultado ofrece un apoyo substantivo a las teorías sobre Supremacía de Elites Económicas y sobre Desviación del Pluralismo y no, por el contrario, a las de Democracia Electora Mayoritaria o de Pluralismo Democrático.”

Multivariate analysis indicates that economic elites and organized groups representing business interests have substantial independent impacts on U.S. government policy, while average citizens and mass-based interest groups have little or no independent influence. The results provide substantial support for theories of Economic-Elite Domination and for theories of Biased Pluralism, but not for theories of Majoritarian Electoral Democracy or Majoritarian Pluralism.

gilens_and_page_2014_-testing_theories_of_american_politics.doc

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Entre más grandes más injustas


Un comentario de Sergio Reuben

En el último número de la revista conservadora inglesa The Economist, se hace un reconocimiento a un hecho que se ha venido señalando en este Blog Escudrojo; que el desarrollo tecnico y el crecimiento de las empresas están correlacionados con la desigualdad vía la limitación de la competencia.

Basados en dos recientes estudios de  H. Mueller, E. Simintzi and P. Ouimet, “Wage inequality and firm growth”, LIS Working Paper 632 (March, 2015).  y el de A. Bollard, P. Klenow and H. Li, “Entry costs rise with development”, SCID Working Paper 518 (December, 2014), la revista concluye que el crecimiento de los “costos de entrada” de las firmas como resultado del desarrollo, ha limitado la competencia y ha favorecido la desigualdad.

Nos llama la atención este reconocimiento que, aunque no se hace -como se hace en dos artículos mencionados en varias de las entradas de este Blog- apelando a la mayor remuneración que está recibiendo el capital como resultado de su concentración en pocas empresas, sí, al menos, se reconoce que el trabajo (los trabajadores) está siendo menos remunerado de lo que debería, según el aumento de su productividad.

Copio a continuación los artículos relacionados con la investigación que se propuso explicar el proceso de la crisis económica actual desde la desigualdad y la desproporción originadas en la concentración del capital:

“La crisis económica actual: una visión desde la economía política”, Revista Ciencias Económicas, Vol.26, N°2, pp.71-103, segundo semestre de 2008, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Costa Rica,

http://www.latindex.ucr.ac.cr/econ003-04.php

“Fundamentos hipotéticos para investigar la crisis económica contemporánea”, Revista Ciencias Económicas, Vol.30, N°2, pp. 89-130, segundo semestre de 2012, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Costa Rica.

http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/economicas/article/download/8008/7630

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“La propiedad de los medios de trabajo y producción una clave para proponer salidas a la crisis económica contemporánea”

Notas para la Charla inaugural de la cátedra Pensamiento Económico

PresentaciónUNAEscuela de Economía de la Universidad Nacional,

Heredia, 9 de marzo de 2015

 

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Grecia apuesta a nuevas relaciones de producción


que debiliten las relaciones dominadas por los intereses del capital

-Sergio Reuben Soto-

            El plan de Alexis Tsipras, Primer Ministro del gobierno griego, de obtener una rebaja sustantiva a los 240 mil millones de euros de deuda, sólo puede hacerse real si Alemania, Francia y la Comisión Europea, aceptan nuevas relaciones económicas, particularmente financieras, que modifiquen la forma capitalista de valorar los activos.

            De hecho, la propuesta del ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis de canjear la deuda por bonos perennes y por bonos redimibles sólo en condiciones de crecimiento del PIB griego, son mecanismos que rompen el esquema normal de bonificar la deuda.  No es, pues, de extrañar que haya sido el Fondo Monetario Internacional el primero en rechazar la oferta, puesto que su aceptación implicaba aceptar esas relaciones financieras para todo el mundo… (ver opinión Financial Times)

            El problema reside en que, como dice Tsipras en una carta a los contribuyentes alemanes y europeos en general, la deuda griega que se ha ido amontando en los últimos años, es realmente impagable.  La Comisión Europea y el Banco Central Europeo agraciaron la deuda con nuevos préstamos, a efecto de que no apareciera el fantasma de la quiebra o del de fault, que pusiera en peligro la estabilidad del euro.  Pero las condiciones financieras y económicas de Grecia eran inadmisibles para cualquier banquero.

            Como puede verse, ya en tales condiciones, se dejaron de aplicar las “sanas” reglas de las finanzas en pos de un objetivo político; pero en lugar de reconocer las condiciones materiales y objetivas de la economía del país, lo que hicieron fue maquillarla –sí, esa es la palabra–, de manera que Grecia diera la impresión de que era capaz de “pagar”, esto es de honrar la deuda, de acuerdo a la lógica de las relaciones capitalistas, con el pago de intereses y capital en los plazos convenidos; cuando en verdad el país no podía hacerlo.

            Este panorama presenta nuevamente una situación que se describió en una entrada de este Blog del 26 de octubre del 2014, en la que se expresa la necesidad de crear un “código de los derechos elementales de los pueblos”, con jurisdicción internacional, que norme las condiciones mínimas de vida que no pueden ser menoscabadas a éstos por el cobro de la deuda soberana.  Las entidades financieras internacionales, como las nacionales, como los inversionistas y poseedores de bonos, deben saber cuándo es conveniente comprar la deuda de determinado país y cuándo no.  Pero no pueden pedir que ese país someta a condiciones indignas a la mayoría de sus ciudadanos sólo por el hecho de honrar el pago de su deuda.  Creo que no hay pueblo de América Latina que no haya conocido los rigores de un cobro despiadado.

            La aceptación del no pago de la deuda soberana es, sí, una regla del mercado puro, que no ha sido reconocida por el capital, acostumbrado a que el ordenamiento legal le favorezca y, por lo general, acostumbrado a dictar las condiciones en las que funciona el mercado.

            Lo que la crisis desatada a finales del 2008 ha venido a mostrar es que la valoración y reproducción del capital ha sometido a sus intereses los objetivos fundamentales de la organización social que, sabemos, no pueden ser ya los de mantener las condiciones por las que ese capital se valoriza y reproduce, sino que son justamente las necesidades perentorias de la ciudadanía[1].  El rescate de los grandes inversionistas y de un sistema financiero herido en el hígado se hizo bajo la premisa de que era necesario, para superar la crisis, restaurar las condiciones dentro de las que se había venido dando ese proceso.  Pero con ello se evitó que las “leyes del mercado puro” actuaran conforme a su sino y se puso a los intereses del capital ante ellas.

            El quid pro quo se debe a que nos han enseñado que dicha reproducción y valoración del capital es la que permite la mejor forma de organizar la producción y el reparto del producto colectivo; pero las crisis y sus nefastos resultados, cada vez más frecuentes y dolorosos, muestran que ya no es así.  El crecimiento de la acumulación de capital y su concentración y centralización en pocas manos, como se ha demostrado[2], conduce al control corporativo de los mercados y a su desquiciamiento, convirtiéndolos en instrumento de sus intereses y no de los intereses de las grandes mayorías.

            Grecia pide un cambio en ese planteamiento, como lo ha venido pidiendo Argentina y la mayoría de los pueblos de América Latina desde hace varias décadas.  Los deudores deben reconocer que se equivocaron, que las inversiones que hicieron no rindieron como esperaban.  Y permitirle a los pueblos condiciones dignas de vida.

[1] – Cf. Reuben S., 2008, “La crisis económica actual, una visión desde la Economía Política”, Revista de Ciencias Económicas, Vol.27, N°2, julio-diciembre, Universidad de Costa Rica, San José.

[2] – Cf. Reuben S., 2012, “Fundamentos hipotéticos para investigar la crisis económica contemporánea”, Revista de Ciencias Económicas, Vol.30, N°2, julio-diciembre, Universidad de Costa Rica, San José.

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Carta de Alexis Tsipras a los contribuyentes alemanes

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 Lo que nunca les dijeron sobre Grecia Alexis Tsipras Carta abierta publicada el 13 de enero en Handelsblatt, un importante periódico de finanzas alemán. La mayoría de ustedes, queridos lectores del Handesblatt, tendrán una idea preconcebida sobre aquello de lo … Sigue leyendo

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Ejes de una política económica transformadora


Ideas para ir creando condiciones para el surgimiento de nuevas relaciones sociales incluyentes y responsables

Sergio Reuben Soto

Solidaria

Presentación

I.-     La necesidad de remplazar las relaciones sociales que dan pie a nuestras sociedades, es cada día más patente.  Los resultados de las más recientes elecciones en distintos países de América Latina y, en general en el resto del mundo, ponen en claro la importancia que los pueblos le están dando a una transformación sustantiva de las instituciones sociales, políticas y económicas que definen el actual modelo de organización social de sus países.

Pero no sólo es ese resultado el que ha puesto de manifiesto este deseo; el reclamo desde diferentes sectores, foros ciudadanos y movimientos sociales del deterioro de los valores éticos en una parte del empresariado nacional y residente, así como en una parte de los funcionarios públicos (valores que aseguran una convivencia más pacífica, participativa, equitativa, cooperativa y solidaria) es otra de las manifestaciones elocuentes de esta necesidad.

Por otra parte, las dificultades que ha encontrado en los últimos años nuestras organizaciones sociales para superar indicadores de bienestar, de convivencia, de modernidad, de igualdad, fundamentales para brindar a todos los ciudadanos de ambos sexos las oportunidades que los avances científicos y técnicos ofrecen a la humanidad, ponen de manifiesto las limitaciones administrativas, de gestión, de emprendimiento, de organización, que padecen nuestras sociedades.

Asimismo, y no por ello menos importante, las justas y ya históricas pretensiones de los pueblos por impulsar una sociedad más armónica con la naturaleza, más coherente con las necesidades de la biosfera y con una explotación racional de los recursos naturales existentes y más responsable con las futuras generaciones, están siendo amenazadas por un sistema de producción y consumo, cuya racionalidad vital inherente responde únicamente a indicadores de acumulación de riqueza.

Consumo

II.-      Desde Marx, han sido múltiples los científicos, filósofos, historiadores, sociólogos y economistas que reconocen las relaciones sociales que organizan la producción y el reparto del producto colectivo de una sociedad, como las medulares, cuando no fundamentales, del conjunto de relaciones que regulan el comportamiento social.

De esta manera, me parece importante elabora un ejercicio de formulación de políticas económicas que busquen generar algunas condiciones especiales en el sistema de relaciones capitalistas que regulan la producción y la distribución del producto social en nuestros países. Condiciones especiales que abran oportunidades para el surgimiento de nuevas relaciones sociales menos determinadas por las necesidades de la acumulación de capital.

No pretendemos con ella, como podrían pensar algunos, definir una propuesta exhaustiva y completa de un modelo económico a implantar. Muy lejos está nuestra postura de una pretensión preponderante de este género. Más bien pensamos que será la iniciativa privada individual, la inventiva y creatividad de nuestros ciudadanos, hombres y mujeres, desde sus distintas actividades, posiciones y creencias en la sociedad, las que se encargarán de engendrar las nuevas relaciones sociales que darán pie a la sociedad más justa e inclusiva con que sueñan.

Ese libre albedrío, esa creatividad e innovación patentes en nuestros ciudadanos con todas sus diversidades culturales, están enmarcados (como ha sido desde los inmemoriales tiempos en que la humanidad se organizó en hordas) en unas relaciones sociales históricamente definidas, que aseguran una coherencia interna básica de toda la organización.

El problema en que se debaten nuestras sociedades americanas –y, creemos nosotros, una inmensa mayoría de sociedades en el mundo contemporáneo– es que el conjunto de relaciones sociales que definen hoy día esa coherencia interna de las normas de convivencia, está limitando (cuando no impidiendo) el debido desarrollo (ajustado a las condiciones actuales de la humanidad) de la iniciativa y de la creatividad individual y colectiva.

La forma en que se organiza la producción social y su reparto entre la sociedad, está determinada de manera importante por la propiedad de los medios de producción en los que los ciudadanos, hombres y mujeres, aplican su trabajo físico e intelectual. Hoy día, son los dueños de estos medios, basados en criterios asociados fundamentalmente con la maximización de las tasas de retorno de sus inversiones, los que determinan la orientación en los próximos ejercicios económicos, que le darán a esos medios y al excedente generado por ellos en ejercicios anteriores. De esta manera, la lógica del capital, o de los medios de producción y trabajo apropiados privada o corporativamente, define un proceso de producción y de distribución del producto social típico, exclusivo, especial; influido sustancialmente por la forma en que esos medios se orienten y se utilicen según las decisiones adoptadas por sus dueños y por sus dueñas.

Esas decisiones, sin embargo, no siempre responden a los intereses y necesidades de la sociedad en su totalidad, especialmente cuando los intereses corporativos controlan las fuerzas de la competencia en el mercado.  Así, esta lógica del capital que determina el uso de los recursos productivos de las sociedades, tiende a cierto plazo, con movimientos contradictorios, a rompimientos del proceso productivo y al uso ineficiente e ineficaz de esos recursos según los mejores intereses colectivos. Estos rompimientos en el proceso productivo y el uso ineficiente e ineficaz de los recursos escasos de nuestras sociedades, resultan en crisis económicas que provocan pobreza, miseria y descontento social y limitan seriamente la capacidad de nuestra sociedad de garantizar a los pobladores de su territorio, las condiciones de vida básicas correspondientes a la época.

Presentaos pues, en seguida, los ejes principales que buscan definir las políticas económicas, monetarias y fiscales que favorezcan el surgimiento de relaciones sociales más equilibradas. Con ellos se busca reorientar la estructura de relaciones de producción de nuestras sociedades, de manera que la lógica del capital ejerza una menor influencia en la organización productiva y de reparto del producto social, y así liberar la iniciativa privada de nuestros trabajadores y trabajadoras, de nuestros empresarios y empresarias, públicos y privados, de las limitaciones que ahora impone el capital; para que puedan desarrollar las nuevas relaciones sociales que definirán una sociedad más justa, equitativa, equilibrada, ecológica, responsable con el ambiente y con las futuras generaciones.

Opciones

Propuesta de ejes principales

1.- Un mercado libre, con regulación estatal allí donde la concentración de capital genere efectos sociales adversos. El mercado, la iniciativa privada y la competencia –en el marco de las relaciones de producción existentes– suelen generar efectos sociales positivos, pero la lógica del capital tiende al control corporativo de éstos eliminando su capacidad de orientar efectiva y eficazmente los recursos escaso entre las necesidades sociales. Allí donde el mercado falla el Estado deberá intervenir, para proteger los intereses del trabajador, de los consumidores y, en general los intereses del común. El Estado velará por el reconocimiento de externalidades, actuará en contra de prácticas monopólicas, e intervendrá para que los agentes de mercado (productores y consumidores) tengan acceso a información completa y fidedigna entre otros objetivos.

2.- Equilibrio dinámico del gasto público.   El gasto y la inversión públicos, tanto del gobierno como de las empresas e instituciones estatales, será programado en función de las condiciones de la economía nacional. El propósito fundamental de éste gasto e inversión será a) una adecuada redistribución del excedente nacional y de los aumentos de la productividad, b) acciones anti cíclicas de la acumulación de capital a escala nacional e internacional, c) pertrechado de medios de producción y trabajo para el Estado y sus empresas e instituciones, d) fortalecimiento e impulso del sector de economía social y e) impulso y fortalecimiento de las MIPYMES.

3.- Un sistema tributario justo y responsable. El sistema tributario deberá cumplir tres funciones: a) una función de redistribución de la riqueza, basada en un sistema tributario progresivo y capaz de generar recursos suficientes para que el gasto y la inversión pública favorezcan la igualdad de oportunidades para toda la población, b) una función interventora, basada en la capacidad de los tributos para influir en las decisiones individuales con efectos sociales negativos (impuestos a la contaminación, impuestos al consumo de productos dañinos para la salud, exoneraciones para actividades económicas generadoras de empleos de calidad, etc.)

4.- Democratización de la producción: impulso y fortalecimiento del sistema de economía social. Adecuación del sistema tributario para favorecer el establecimiento y desarrollo de empresas comunitarias, cooperativas y colectivas. Adecuación del sistema de compras estatales para darle más posibilidades de participar en las licitaciones públicas a las empresas de este sector. Orientar el sistema bancario del estado por medio de la banca de desarrollo para apoyar a estas empresas. Reorientar el sistema estatal y paraestatal de promoción de exportaciones y captación de recursos externos para favorecer a este sector. Crear un sistema de educación que abarque los distintos niveles de la educación pública, desde la primaria hasta la superior, que forme a los estudiantes en el aprovechamiento de las oportunidades abiertas por el Estado y la empresa privada. Creación de una institución nacional para la transformación empresarial, que apoye técnica y legalmente a aquellos empresarios y trabajadores que transformen su empresa en una del sector de la economía social.

5.- Legislación para regular e impulsar empresas de capital mixto, privado y público, en aquellos sectores estratégicos para el desarrollo sustentable del país, particularmente en proyectos de gran envergadura en infraestructura vial y de transportes, portuaria, energética y de innovación técnica y científica.

6.- Desmercantilización de la producción de bienes y servicios fundamentales. Fortalecimiento y desarrollo de las empresas e instituciones públicas existentes. Estudio para la reestructuración administrativa y directiva, de manera que su desarrollo responda mejor a las necesidades futuras del sector que atienden y a la optimización de la calidad de los servicios o bienes que producen.

7.- Diálogo permanente, responsable y transparente con el sector privado, tanto con las cámaras empresariales como, y particularmente, con los empresarios organizados de sectores productivos afectados por la nueva política económica. Apoyo a las empresas que decidan convertirse en parte del sector solidario.

8.- Apoyo y fortalecimiento de la micro, pequeña y mediana empresa MIPYMES. El apoyo a este sector buscará a) favorecer el empleo formal en estas empresas, b) favorecer las relaciones comerciales e industriales con empresas grandes nacionales y transnacionales y con el sector maquilero, con el objeto de generar encadenamientos productivos, c) favorecer con su desarrollo, la competencia en aquellos sectores donde el mercado se encuentre dominado por pocas empresas privadas, d) orientar a estas empresas hacia la formación de “complejos” cooperativos y colectivos de algunos servicios administrativos, exportadores, financieros, entre otros.

9.- Una política monetaria responsable orientada hacia el bienestar general. Búsqueda de un equilibrio beneficioso para los trabajadores, entre la cantidad de dinero disponible y el valor real de la producción. Una política cambiaria realista que favorezca el aumento de la capacidad de compra de los trabajadores. Una política monetaria orientada hacia la creación de empleo y de la inversión.

10.- Fortalecimiento de una contabilidad nacional que contemple las externalidades sobre el ecosistema, la producción doméstica históricamente no visibilizada por la desigualdad de género, las producciones artísticas. El reconocimiento del aporte económico de estas actividades implica trascender la lógica del capital, que solo considera valiosa la producción que genera ganancia monetaria.

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Los números de 2014


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog. Aquí hay un extracto: Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.600 veces en 2014. Si … Sigue leyendo

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Una reforma laboral justa


     Aclaraciones importantes para valorar la reforma al código procesal laboral.

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