Eficiencia financiera y eficiencia política


Un comentario sobre eficiencia del sector público

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Sergio Reuben Soto

         He venido insistiendo que estamos sometidos a una linea informativa continua, por la prensa cor­porativa, que nos presenta a las instituciones pú­blicas como ineficientes, ineficaces e incluso inútiles. Estoy convencido que hay una enorme dosis de falsedad en esas informaciones y, desde luego, un interés velado de desprestigiar la ac­ción pública, ya sea del gobierno o de las institu­ciones autónomas.

          No hay que perder de vista que, son es­tas instituciones públicas las que administran los recursos comunes, los activos que no tienen due­ño privado, los activos que no son capital propia­mente dicho, y que compiten con los apropiados privadamente, tanto por bienes y servicios como por los trabajadores. Activos cu­yas ganancias y rendimientos no quedan en ma­nos privadas sino que son administrados por los administradores públicos precisamente. Y con criterios, visiones e intereses distintos al criterio de la mayor ganancia, definidos más bien por in­tereses “políticos” en el mejor sentido de la pa­labra- determinados por la representación de­mocrática de los distintos grupos y clases socia­les en el poder.

          El asunto es que a ciencia cierta, no hay una definición precisa para medir la eficiencia económica. La mayoría de los economistas, par­ticularmente aquellos a-críticos de la economía escolástica o tradicional, mide la eficiencia sobre la base del rendimiento monetario o financiero del capital invertido. Pero, debe quedar claro, que con esta definición, si los precios de los productos no corresponden a las necesidades de todos los sec­tores sociales -como suele suceder en el capitalismo corporativizado-, habrán productos demandados por una gran mayoría de individuos con poca capaci­dad de compra por sus bajos ingresos, que no ofrecerán un “buen rendimiento” para los dueños del capital. Y por el contrario, productos que por con­tar con alta demanda por parte de secto­res alta­mente favorecidos en la distribución del ingreso nacio­nal, presentan altos rendimientos al capital invertido, favoreciendo su producción sin ser re­queridos por grandes mayorías.  De esta manera no se atenderían las necesidades sociales justamente.

eficiencmonet          Asimismo, cuando el criterio para medir la eficiencia es el rendimiento monetario, pode­mos concebir bienes y servicios de muy alta calidad a altos precios, sólo alcanzables por los pequeños grupos de altos ingresos, porque son pocos los que pueden demandarlos. Mientras que los bienes y servicios demandados más po­pularmente, masivamente, tienen baja cali­dad por su alta demanda a bajo costo.

          Para ilustrar el punto, recientemente, en una actividad, se expuso el caso de un señor de entre 70 y 75 años que la Caja Costarricense de Seguro Social le había asignado el número 713 en la lista de espera de cirugías de la rodilla en el hospital que le correspondía. Desde luego, la ci­rugía “por fuera”, esto es en el sector privado, se la hacían en cuestión de una o dos semanas con un costo superior a los 2 millones de colones. Debería quedar claro, que si los setecientos y resto de pacientes tuvieran los 2 millones y pico para hacerse la cirugía, ya la lista de espera de la me­dicina privada no sería de una o dos semanas sino que se iría a los cuatro o cinco meses… O bien los hospitales privados subirían los precios, con lo que evitarían que una buena parte de los necesitados y necesitadas pudieran hacerse la cirugía, reduciendo pues la lista de espera.

papa          Tampoco, así entendida, la eficiencia pue­de ser medida por la cantidad de producto por unidad de capital o trabajo. La producción de papas, por ejemplo, puede ser muy alta por uni­dad de área, o de trabajador, pero si el precio de la papa es muy bajo, el rendimiento de la inver­sión en ese producto no puede competir con el rendimiento de la inversión en producir cerve­za, por ejemplo; de manera que habrá pocos recursos para el primer ramo y más para el segun­do; no obs­tante que la papa sea un bien básico e importante en la alimentación popular (y de nuestra soberanía alimentaria).

          Lo que quiero decir es que la línea infor­mativa de la prensa corpo­rativa nos ha acostum­brado a valorar la eficien­cia de la empresa públi­ca en base a un criterio monetario-fi­nanciero. Pero ese cri­terio entraña la huella del capital…, y de la distri­bución del ingreso nacional que ese criterio defi­ne. Mientras que utilizando criterios de otra índole, podemos reconocer eficiencia en la función pública.

          Si vemos así las cosas, sería prácticamen­te imposible determinar si el sector privado es más productvo que el sector público. Y yo me inclino a pensar más bien, que la productividad es un asunto de cultura nacional, de actitud hacia el trabajo, y no de sectores público y privado.

reforst          Más aún, si reconocemos ciertos logros alcanzados por el país en diversas áreas del desarrollo social y económico; tales como, por ejemplo, el proceso de reforestación de los últimos años, prácticamente inédito en el mundo entero; la alta expectativa de vida que ostentamos; la baja mortalidad infantil; la alta cobertura en telefonía fija y móvil; la gran profundidad bancaria; o el 15avo. puesto en el mundo en el índice de sostenibilidad ambiental de la Universidad de Yale; o el quinto puesto de Costa Rica en el mundo, en el índice de producción de energía renovable del World Economic Forum; o el sexto puesto en América Latina en el Indice de Desarrollo Humano, solo para citar algunos logros, uno debe reconocer que el trabajo de las instituciones públicas no ha sido ineficiente ni ineficaz, especialmente si tenemos en mente que el país ocupa el 16avo. puesto entre los países de la OCDE en la relación Impuestos a Ingresos y Utilidades.

Nota:

          Si uno analiza datos duros puede encontrarse con situaciones sorprendentes, dado el grado de desinformación o de información maliciosa que consumismos. Por ejemplo, el Puerto de Limón (manejado por JAPDEVA) es el 4to. puerto que maneja más carga (en TEUS) en la cuenca del Caribe (solo superado por Balboa, Cartagena y San Juan, Puerto Rico), y si nos referimos al número de grúas para contenedores con las que hace esa labor, es el primero en América Latina, con índice de 542.250 TEUS por grúa, contra, el que más se le acerca Guayaquil en Perú (océano Pacífico) con 264.120 TEUS. (Datos tomados de “Especial Ranking, Puertos 2015” en América Economía, http://rankings.americaeconomia.com/puertos-2015/en-movimiento/, 5/6/2016.

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Notas sobre las contradicciones de la globalización capitalista

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Consideraciones relacionadas con el estado del capitalismo y la economía internacional -Notas de Servio Escudrojo- 1.- Los intereses de la burguesía han sido convertidos en los intereses de la mayoría de la sociedad civil.  Pero cuando el sistema de producción … Seguir leyendo

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Algunos elementos para un análisis de la coyuntura internacional


 

La coyuntura política norteamericana, un análisis acotado de sus efectos internacionales

-Sergio Reuben Soto-

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Ciertamente, la coyuntura social y política de los Estados Unidos es delicada.  Y es, en este momento, uno de los principales elementos que constituyen la “coyuntura internacional”. Déjenme presentar cuatro aspectos de la primera que a mi modo de ver califican de una manera importante la segunda.

          Desde hace varios años, en este Blog Escudrojo (1) calificamos algunas de las manifestaciones internas de la sociedad norteamericana como expresiones de una Guerra Civil de Baja Intensidad en su seno (sólo para parodiar la expresión usada por el Pentágono para las guerras desatadas para Centroamérica a finales de la década de los años 70 del siglo pasado).  Las primeras que nos llamaron la atención fueron las luchas callejeras entre policías y pandillas, a las que luego hay que adicionarles los shootings o balaceras en colegios, escuelas y centros comerciales, y más recientemente, los disparos a mansalva de la policía contra representantes de la población negra…, sin contar las muertes diarias con armas de fuego y punzocortantes.sin-tituloim-a-man

         El panorama que ofrece esa sociedad vista desde este ángulo es realmente triste, como es triste también el panorama que ofrecen países como México, Honduras, El Salvador, Guatemala o Colombia de nuestra América.  En otras palabras, los Estados Unidos está presentando condiciones de violencia que muestran cierto rompimiento de la cohesión interna necesaria para el gobierno de un país.  Pero la situación está muy lejos del precipicio.  Lejos de un estallido social violento.  No obstante que estamos conscientes de que esos hechos abonan y condimentan el caldo de cultivo.

tobigo Asimismo, el movimiento del Occupy Wall Street, más enfocado que su predecesor −el de “los indignados” españoles−, puso en el tapete de la opinión pública el problema de la desigualdad en la distribución del ingreso en la sociedad norteamericana.  Problema que, como se puede fácilmente entender, traza una línea divisoria sustancial entre sus ciudadanos.  Y, más aún, puso en entredicho la existencia del principal pivote del american way of life, la igualdad de oportunidades para todos.  Muere así el sueño de que cualquier hijo de vecino que trabaje y se esfuerce, puede llegar a ser millonario.(2)

En tercer lugar, el surgimiento de China en el panorama mundial, no solo como potencia económica sino como pivote antiimperialista en el Este (en los campos de la producción y el comercio, de la política y el poder militar), por una parte, y, por otra, el relativo abandono de la presencia omnipresente norteamericana en el escenario al sur del río Grande, y, finalmente, los desastrosos resultados de la política de agresión en el cercano y mediano oriente, terminaron de dibujar la inflexión descendente de la parábola de la hegemonía norteamericana en el mundo.  La doctrina Obama luchando con el realismo y el pragmatismo, a duras penas puede sostener bastiones de influencia no sin concesiones importantes en el Medio Oriente, en América Latina y el sureste asiático.

Y, finalmente, sólo para citar los que juzgo principales elementos del decaimiento de la hegemonía norteamericana; las embarrialadas últimas elecciones, en las que resulta triunfador un candidato desconocedor del quehacer político, agrega una pieza adicional de incertidumbre, no sólo para los operadores políticos y económicos internos, sino para todo el mundo.  trumpEstá por verse si las élites políticas y económicas norteamericanas (y, por qué no, las occidentales) van a dejar gobernar a un neófito de la política.  Quedan aún recursos bajo la manga y para el ejercicio efectivo del poder, con los cuales “tirar de las riendas” al nuevo presidente o suplantarlo por uno más manso.

Si bien todos esto elementos exhiben un proceso de decaimiento más o menos acelerado, hay otros que pueden ejercer influencia en dirección contraria.  No nos vamos a extender en ellos para no hacer más larga la exposición de estas ideas.  La llegada de Trump al poder signa una tendencia con ciertas manifestaciones interesantes, la toma directa del poder político por parte de la clase empresarial.  En 1978, Hernán Alvarado, profesor de economía de la Universidad Nacional, publicó un libro cuyo título recogía una especie de clarividencia sobre un proceso que parece parte del desarrollo del capitalismo en estas etapas, “De los empresarios políticos a los políticos empresarios” (Alvarado, H., EFEUNA, Heredia, 1978). privateprop No cabe duda que el Estado representa, a la vez, un medio para favorecer la acumulación de capital, y en su acción para atender la demanda de otros sectores electoralmente importantes, un medio de regulación de ese proceso de acumulación.  Y esas acciones son las que de alguna manera, la élite empresarial quiere corregir tomando el mando directo del Estado bajo el supuesto neoliberal de que lo que es bueno para el sector empresarial es bueno para toda la sociedad.  Esta circunstancia, puede mejorar las expectativas de ganancia favoreciendo el clima de inversiones y estimulando el crecimiento económico y la productividad de la economía de los EEUU en los próximos años…, mientras la situación social acepte las acostumbradas “sobras” del crecimiento, cada vez, relativamente menores; lo que algunos denominan el New Normal.

Por otro lado, los Estados Unidos se mantienen a la cabeza en el desarrollo técnico, la innovación y el desarrollo de nuevos productos y técnicas de producción, en la creación de nuevos métodos de mercadeo y de distribución de los productos.  puntocomNo es casual la insistencia en los tratados de libre comercio elaborados bajo su agenda, la inclusión de los temas de los derechos de propiedad intelectual y de respeto a las marcas comerciales; un ámbito en el que, de mantenerse las reglas del juego actual, las corporaciones norteamericanas tienen mucho trigo que segar.

Finalmente, el debilitamiento, en términos relativos, del poder militar de los Estados Unidos puede generar comportamientos ansiosos en algunos de sus socios más importantes, particularmente los europeos, en el cercano y en el mediano oriente; que en vez de ver en ella una oportunidad de ampliar su propia soberanía, temen caer en el dominio de otros poderes nuevos, desconocidos.  Esta actuación que ya se manifiesta en algunas regiones (y no excluimos América Latina), puede crear condiciones políticas favorables para un amarre de los bastiones principales de la hegemonía militar estadounidense en el mundo.  Con sus consabidos efectos en el diseño y ejercicio de la política pública de las regiones…, favorables generalmente a su sector corporativo.

Hay otros elementos importantes a considerar en este nivel de análisis de la coyuntura internacional, como es la incompatibilidad que está presentando el capitalismo para su adecuado funcionamiento, originada en la contradicción entre el mercado como adjudicador eficaz y eficiente de recursos y remuneraciones a los agentes productivos, y el control de éste por esos agentes; como parte del mismo proceso de acumulación de capital (3).   O el elemento del sistema monetario internacional con el dólar estadounidense como moneda principal de reserva, también en un estado de desequilibrio serio.  Incompatibilidades que ejercen una influencia licuante en los ejes de esta coyuntura, acentuando aquí y allá sus efectos.

No podemos extendernos en estos temas, sirva su sola mención para dramatizar la situación y hacer un llamado a la atenta lectura y seguimiento de estas situaciones para formar nuestro criterio con el que tomamos nuestras  decisiones.

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La paradoja de la automatización y la distribución de sus beneficios


autmatizacionEl espectacular crecimiento y desarrollo de las máquinas y de su automatización en sustitución del trabajo humano, sólo puede convertirse en bienestar social si el progreso y la riqueza generada por ellas se distribuye entre la población; lo que queda claro, consecuentemente, es que esa ditribución ya no va a poder llevarse a cabo por medio de los salarios, puesto que cada vez van haber menos puestos de trabajo. (Esta es la paradoja que debe ser resuelta por nuestras sociedades). Y una de las formas que puede resolver esta necesidad histórica es el ingreso básico-mínimo universal. Un ingreso mínimo garantizado para toda la población, independiendemente del trabajo que desempeñe cada persona.

El planteamiento hecho por Varufakis (2016) levanta la perspectiva que se ha venido también desarrollando en este Blog Escudrojo, de que los beneficios del “progreso técnico”, del crecimiento de la productividad, de la innovación y la inventiva, no pueden ser “capitalizados” individualmente porque son el resultado de la acción colectiva, de la distibución política (¿democráticamente definida?) de los recursos comunes, estatales, regionales. Y que su “capitalización” corporativa conduce inevitablemente al desequilibrio del sistema social.

La posibilidad de convertir los “rendimientos de captital” de la parte correspondiente de esa “capitalización”, en ingresos distribuibles a la población, se presenta como una opción interesante para resolver la paradoja de la automatización.

Referencias:

Varufakis, Yanis, 2016, “El derecho universal al ingreso de capital”, Project Syndicate, Economics, https://www.project-syndicate.org/commentary/basic-income-funded-by-capital-income-by-yanis-varoufakis-2016-10/spanish

Hausmann, Ricardo, 2016, “Soluciones al prolema de coordinación en el sector público”, Project Syndicate, Busines & Finance, https://www.project-syndicate.org/commentary/improving-public-sector-coordination-by-ricardo-hausmann-2016-10/spanish

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Las hipotesis de Piketti y las propuestas en Blog Escudrojo

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Efectos desequilibradores de la concentración de la riqueza –Servio Escudrojo–             No cabe duda del extraordinario aporte de Piketty (2014) a la explicación de los orígenes de la desigual distribución de la riqueza que muestran nuestras sociedades del siglo XXI.  … Seguir leyendo

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Brexit y la unión hegemónica JANAM


El debilitamiento de la política británica ante la Unión Europea pude significar el debilitamiento de la unión hegemónica JANAM (JudeoAngloAmericana), así lo ve el comentarista Ranzy Baroud, columnista internacional en un artículo publicado en el blog CounterPounch el 30 de … Seguir leyendo

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Los nuevos desarrollos en el análisis de la crisis del capitalismo


La concentración del capital y el comportamiento ineficiente e ineficaz del capitalismo

–Sergio Reuben-Soto–

     En una entrada de este Blog Escudrojo del 2 de diciembre del 2015, con motivo de una entrevista hecha por Martín Guzmán a Joseph Stiglitz, y en una entrada del 27 de marzo de este año principalmente, pero en muchas otras entradas anteriores, se ha planteado y sustentado la idea fuerza de que la crisis económica contemporánea se origina en la desigualdad y en el altísimo grado de concentración y centralización del capital en las economías.

     En la primera entrada señalada, se hizo el esfuerzo por ver, en breve perspectiva temporal, el desarrollo del enfoque de Stiglitz sobre la crisis de los Estados Unidos y de la economía global en general. Y en la segunda se subrayó el reconocimiento hecho por una revista conservadora como es The Economist, sobre los datos elaborados por McKinsey & Co., de la estructura de propiedad del capital altamente concentrada que existe en los Estados Unidos.

     Hacíamos ver en esos comentarios cómo la propuesta teórica que habíamos elaborado en sendos artículos publicados en la Revista de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica en el 2008 y 2012, iba adquiriendo verosimilitud con los estudios empíricos más recientes, como por la evolución de las perspectivas de economistas academicamente reconocidos.

     El problema de la desigualdad del ingreso, no solo como factor de la demanda agregada propuesta por el keynesianismo como determinante de crisis por subconsumo, sino también el problema del desarrollo desproporcionado y desigual de la acumulación de capital determinante de una estructura productiva y de consumo desatentas de las necesidades sociales, creaban condiciones propicias para el rompimiento del proceso de acumulación de capital o del crecimiento. Problemas de desproporción que incidían en la capacidad de la organización capitalista de resolver eficiente y eficazmente el reto de la producción y de la distribución social.

     Y el alto grado de concentración del capital (u oligo-monopolización) que experimentan las economías nacionales, se propuso como el origen de esa desigualdad y de la consolidación de una estructura productiva y de consumo desintegrada de las necesidades sociales comunes propiamente dichas. Surgían así, pues, condiciones estructurales inclinadas claramente hacia el rompimiento del proceso de crecimiento y acumulación de capital que explicaban la crisis. Y al comportamiento ineficiente e ineficaz del sistema económico de la sociedad fundado en el capital.

     En el comentario que hicimos a la entrevista hecha por Guzmán a Stiglitz señalábamos lo siguiente cuando urgíamos al lector y a la lectora a ir más allá de los señalado por este último:

“Los pasos que tendría que dar [Stiglitz] son, primero, entender que el capital, como propiedad privada de los medios de producción, en el marco del proceso de su acumulación, engendra dentro del mercado entornos favorables para una distribución desigual del excedente de explotación entre las empresas de un mismo ramo, y, con ello, las condiciones para el surgimiento de situaciones de dominación del mercado por las empresas líderes y los ramos o sectores líderes. (2)  De esta manera, la misma razón de ser del capital define un ambiente que va inhabilitando el fundamento sobre el que se basa el sistema de distribución de los recursos sociales; el mercado propiamente dicho.

Y, en segundo lugar, tendría [Stigltz] que aceptar que en tales contextos, los mecanismos contra cíclicos -en el sentido verdadero de contrarrestar los efectos concentradores y centralizadores del capital- van perdiendo fuerza como reguladores de esas tendencias, tanto los mecanismos del sistema económico tal como la competencia, como los políticos, por medio del control del Estado y sus agencias…, hasta generar condiciones estructurales francamente proclives al desequilibrio del proceso de acumulación o, desde el punto de vista neoclásico, del crecimiento económico, y el consecuente surgimiento de la crisis.”

     Pues bien, en dos recientes artículos publicados uno en el blog del World Economic Forum el 18 de mayo y el otro en el del Project Syndicate el 24 de mayo de este año, Stiglitz adelanta su análisis sobre el comportamiento del capitalismo contemporáneo, justamente reconociendo el papel del alto grado de acumulación del capital en forma de monopolios, oligopolios, monopsonios, etc., de las actuales economías.

     En un párrafo del primer artículo mencionado Stiglitz dice los siguiente:

“En la economía de hoy, muchos sectores -Telecomunicaciones, Cable-TV, Ramos digitales de Redes Sociales, Seguros, Farmaceúticos, Agronegocios y muchos más- no pueden ser entendidos bajo la lente de la competencia.  En estos sectores la competencia que existe es oligopólica, no la ‘competencia pura’ representada en los textos.  Unos cuantos sectores pueden ser definidos como ‘toma precios’, firmas muy pequeñas que no tienen efecto en el mercado. El Agro es un ejemplo claro, mas la intervención del gobierno en el sector es masiva, y los precios no son fijados por las fuerzas del mercado”

     Para nosotros es motivo de alegría ver cómo nuestra perspectiva teórica propuesta recién comenzando la crisis, se ha venido confirmando, como se decía antes, con los estudios empíricos nuevos y con el avance del análisis de la crisis que se hace desde los centros de investigación de los países centrales.

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Las bolsas no son las culpables, ellas son sólo un instrumento

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Wall Street no es la causa, hay que buscar la apropiación democrática y popular de los recursos para la inversión.   -Servio Escudrojo- En estos dos últimos años se ha instalado una campaña contra Wall Street y el comportamiento angurriento … Seguir leyendo

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Seis razones por las que refutar el editorial de La Nación de hoy


 -Servio Escudrojo-   El editorial de La Nación del 5 de abril, está claramente dirigido a desacreditar las publicaciones del Semanario Universidad sobre los Papeles Panamá (Panama Papers) y el principal argumento para eso es que, al citar una serie … Seguir leyendo

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La economía norteamericana y la teoría económica


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Una lección de empirismo y de reconocimiento de errores

-Sergio Reuben Soto-

En sendos artículos en la edición en línea del 26 de marzo de este año, The Economist, una de las revistas más influyentes en el perio­dismo económico conservador, ha reconocido la existencia de una es­tructura productiva altamente concentrada (oligopolizada o monopoli­zada) en los Estados Unidos de América(1), (2). El “hallazgo” quizá no sea sor­prendente para algunos de los lectores y lectoras del Blog Escudrojo, que hubieran podido reconocer algunos efectos de esta condición por inferencia. Lo que es sorprendente es el reconocimiento por esa revista de un hecho que tiene implicaciones muy serias en el funcionamiento económico de una sociedad.

Los síntomas y sus causas

Ciertamente, los estudios realizados por varios investigadores e institutos académicos, habían venido acumulando evidencia empírica en esa dirección, que difícilmente podía haber sido ignorada (no obs­tante que muchas veces sea arduo divulgarla por las desviaciones natu­rales de los medios de divulgación científica y de comunicación masiva). Un estudio realizado el año pasado por la firma McKinsey & Co. Ha servido para que The Economist tenga que aceptar una realidad que los síntomas del funcionamiento de la economía norteamericana venían denunciado.

No nos cabe duda por demás, que tales síntomas, como la cre­ciente (e imparable) desigualdad en la distribución del ingreso nacional que muestra esa economía, su largo y lento regreso a las condiciones de normalidad que debieran reducir los efectos sociales acumulados por la crisis del 2008-2010, su deterioro infraestructural, o su pérdida de competitividad a escala global, entre otros, han consti­tuido efectos que la busca de su origen o explicación ha requerido aceptar que hay un problema estructural. (Recientemente, Didier J., 2015, DidierJ-extreme-wealth-is-not-merited-241115-en ha publicado un estudio donde señala el origen de la “renta” de los “Multimillonarios Forbs” y encuentra cinco factores principales: entre ellos la monopolización, oligopolización de la economía).  Y por tanto,  que ellos no son simple­mente el resultado de una coyuntura especial del sistema, de Minolta DSCla codicia de algunos banqueros, o de la mayor o menor intervención del Estado en la economía…

Mas una estructura económica altamente oligopolizada, monopoliza­da, no sólo tiene consecuencias muy serias en el funcionamiento de una sociedad, sino que, desde el punto de vista de la teoría económica esco­lástica o convencional, no puede existir. De manera que la aceptación del hecho implica no sólo reconocer que la economía norteamericana no es paradigmática –como algunos economistas quisieran que fuera, sino que su mera existencia real pone en entredicho los fundamentos de la misma teoría econó­mica. Véase por ejemplo en este Blog (3).

Las consecuencias de aceptar el origen de los síntomas

La constatación de un proceso de concentración de capital y la consecuente centralización de éste (en el sentido de su apropiación por menos personas), tiene varias consecuencias económicas, sociales y polí­ticas, como de alguna manera es reconocido en el artículo de marras.

Sólo para mencionar las principales: En el plano económico im­pone una distribución desequilibrada del ingreso nacional y, por tanto, del excedente social generado en el proceso productivo y distributivo. Y no es sólo entre dueños del capital y trabajadores, es también entre sec­tores o ramos de la economía y entre empresas. Las empresas dominan­tes en sus ramos se apropian de mayores recursos dispuestos por la dis­tribución, de los que les corresponden en función de las necesidades sociales. Y de esta manera sus dueños tienen mayores capacidades y oportunidades de usar esos recursos según sus necesidades e intereses. La imposición de ciertas cuotas de ganancia para las inversiones que establecen las grandes corporaciones y los grandes fondos de inversión, elevan inevitablemen

CENTRAL PARK WEST AND 64TH STREET, NEW YORK, UNITED STATES - 2015/04/15: Unions mobilize for the fight for 15 and the right to unionize without retaliation from the companies they work for which has become an even bigger issue in New York over the last few years. (Photo by Mark Apollo/Pacific Press/LightRocket via Getty Images)

CENTRAL PARK WEST AND 64TH STREET, NEW YORK, UNITED STATES – 2015/04/15

te la tasa media de ganancia del sistema, haciendo virtualmente imposible para las nuevas empresas, para las pequeñas y medianas firmas, competir por recursos en el mercado.

En el plano social está claro que esta concentración y centraliza­ción de la propiedad del capital impone una distribución indebida del ingreso socialmente generado. El poder de mercado y negociación que ellas implican, precisamente con las personas que necesitan recu­rrir a los medios de trabajo de que disponen los dueños del capital con­centrado, los capacitan, a estos dueños, para ejercer un dominio sobre los salarios. Esto es, visto de manera agregada, su capacidad de determinar, según sus intereses, la parte del ingreso nacional que le toca a todos los asalariados. Como lo demostró Pasinetti (1962), el ingreso global del trabajo depende de la variable salario; pero ésta, a su vez, depende de la tasa de ganancia media que defina la valorización del capital; y esta depende del criterio (y de los intereses) de los dueños de éste. En este ámbito, pues, no hay “mercado libre”, es cierto que cerca del pleno empleo la tendencia de los salarios es la de subir; pero esto no significa que éstos estén valorando la contribución precisa del trabajo al crecimiento de la riqueza social…, que como factor, el trabajo esté recibiendo la remuneración correspondiente a su contribución. Así, el explícito reconocimiento en el artículo, de que la desigualdad que muestra el sistema, y hasta el débil crecimiento; puedan tener como uno de los factores la caída en la tasa de sindicalización de los trabajadores norteamericanos y la caída de su capacidad de negociación ante las corporaciones.

Y, finalmente, en el plano político, ya se sabe la influencia notable y totalLobingabrumadora que han llegado a tener a escala federal, los complejo corporativos de las farmacéuticas, de los productores de armamentos, de las comunicaciones, del Internet, de las finanzas, entre otros, y según las condiciones de cada estado, a escala estatal las firmas y empresas con poder sobre el empleo y el bienestar del respectivo estado. No es pues caprichosa la denuncia que ha venido haciendo el aspirante a la candidatura demócrata, el senador Bernie Sanders, con relación al efecto antidemocrático y corruptor que tiene el financiamiento de las campañas políticas por los grandes trust industriales y los intereses de los más acaudalados.

Breve conclusión

Este artículo, y el reconocimiento que en él se hace de las contradicciones del sistema económico capitalista por una revista altamente conservadora como el The Economist, son el resultado de por lo menos cinco situaciones: 1.- la lenta e incierta recuperación después de la ruptura económica a finales del 2008, 2.- La extensión de esa situación a todo el globo, 3.- el descontento social en las sociedades regidas por las relaciones capitalistas, 4.- la necesidad perentoria de buscar soluciones a estas situaciones, 5.- las denuncias políticas del des-orden generado y 6.- las denuncias sobre las consecuencias climáticas que el orden fundado en la valorización del capital está generando.

No nos cabe duda que los esfuerzos que se hagan desde los distintos sectores políticos y sociales por remediar lo efectos de la acumulación de capital como eje ordenador de la producción y distribución social, pasan en la actualidad por la ampliación de las medidas reguladoras de la distribución del ingreso social y de medidas orientadoras y organizadoras de la inversión de los recursos sociales disponibles; medidas que tendrán que ser de naturaleza estatal por ser el Estado el ente mejor capacitado del actual ordenamiento legal, para administrar la voluntad popular y el poder público democráticamente regentado.

quasiSin embargo no podemos dejar de mencionar, que el desarrollo de las técnicas de la computación, del ordenamiento de la información, del manejo de grandes bases de datos, de la comunicación interactiva, del transporte, de la robótica entre las principales, han creado un nuevo piso tecnológico sobre el cual ya se pueden comenzar a construir relaciones de producción novedosas que eliminen o reduzcan las contradicciones que el capital, como propiedad privada de los medios de producción y trabajo, ha generado en sus últimas expresiones engendrando un estado de inestabilidad social, económica y política en las naciones.  Nuevas condiciones de producción que abran paso al surgimiento de relaciones sociales más equitativas, más solidarias, mas equilibradas  y más conscientes del costo ambiental.

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