Hechos relevantes de la Economía Global

Lista de entradas

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Estado de la Globalización y crisis económica

Transformación del proceso de acumulación de capital y sus límites históricos

Sergio Reuben Soto

Primera etapa de la globalización, homologación de la institucionalidad comercial

Esta transformación, sin embargo, para ser efectiva, ha requerido una transformación también importante en la estructura de la economía global

El proceso de desindustrialización por el que ha pasado la economía de los EEUU a partir de finales de los años 70, ha creado en ese país una estructura económica basada en los servicios.  Servicios, por una parte, relacionados con la administración a distancia de las sucursales y filiales y, por otra, particularmente, relacionada con servicios financieros de inversiones y cobros a distancia.

Esta transformación, sin embargo, para ser efectiva, ha requerido una transformación también importante en la estructura de la economía global; de manera que la propiedad privada extranjera sea debidamente reconocida en cada uno de los países donde el capital norteamericano fluye, así como los flujos de retorno que esas inversiones generan.  Amén, claro está de todo un conjunto de derechos de propiedad que van junto con las inversiones materiales.

La apuesta del capitalismo norteamericano por la globalización del proceso de acumulación de capital o, como otros la denominan, por su “desterritorialización” requería por tanto, aplicar todo el poder político con que cuentan los Estados Unidos, en la busca de una homolo­gación de condiciones de la economía internacional y una orientación de las legislaciones nacionales o regionales, en la dirección de atender debidamente las necesidades de ese proceso globalizado de acumulación del capital norte­americano.  Ocioso es decir que al iniciarse esta transformación, otros capitales, como los asentados en los países europeos y particularmente los residentes en Gran Bretaña y en otros países que levantan la cola del capital norteamericano, se plegaron a éste.  No debe olvidarse que la globalización de la acumulación de capital no es el resultado de un capricho de las elites del poder estadounidense, sino una necesidad del mismo capital por obtener mayores tasas de ganancia, disminuidas durante los años 50 a los 70 por el Estado de Bienestar; pero también, y de forma muy importante, por los mismos niveles de concentración del capital alcanzados en las economías domésticas.  Así, la aventura norteamericana pareció atractiva y realizable para los principales capitales del mundo desarrollado; que confiaron en el poder político-militar de los EE.UU. para allanar el camino.

La transformación se inició en los años 80 del siglo pasado y, a esta fecha, se encuentra a medio camino.  La modificación de los programas de préstamos para el desarrollo del Banco Mundial en los Programas de Ajuste Estructural, las acciones del Fondo Monetario Internacional por el “saneamiento” de la deuda internacional de los países emergentes, la acción vigilante del gobierno de los Estados Unidos (y de otros gobiernos con influencia en las zonas de desarrollo), en el despliegue por los gobiernos locales de lo que se llamó el Consenso de Washington, dieron sus frutos.  La potenciación de las elites de poder domésticas en los países de las regiones en desarrollo, vía apoyos de diversa índole de los gobiernos del Centro, generaron la “revolución neoliberal” en los primeros, creando una transformación en el seno de sus ordenamientos institucionales.  El Consenso de Washington se entronizó como el proyecto globalizador.

La segunda etapa

La reingeniería política ideó los tratados bilaterales y regionales como el Tratado Comercial México-Estados Unidos, y como el RD-CAFTA para Centroamérica y República Dominicana. 

La segunda etapa de esta transformación correspondió a la for­mu­lación de los tratados de libre comercio bilaterales y multilaterales.  Con ellos se fueron creando zonas de comercio que abrieron los espacios geográficos de las regiones, los territorios de las naciones y sus pobladores, a los capitales que ahora podían sin mayores riesgos usufructuar de los recursos naturales y humanos de esas regiones.  Las condiciones institucio­nales en las zonas de arribo de estos capitales y las condiciones internacio­nales para el traslado de los capitales y de sus ganancias entre las distintas regiones del globo, hacían rentables sus inversiones transfronte­rizas, ya no, como lo venían haciendo, entre los países industrializados, sino ahora, con los países periféricos.

Y esa etapa no ha concluido.  El fracaso del ALCA a escala latinoa­mericana fue un rudo golpe a esa hoja de ruta.  La reingeniería política ideó los tratados bilaterales y regionales como el Tratado Comercial México-Estados Unidos, y como el RD-CAFTA para Centroamérica y República Dominicana.  O los siguientes, entre Chile, Perú, Panamá y Colombia, con los Estados Unidos.  Y, finalmente, la Unión Europea y China entran en escena también con tratados bilaterales y multilaterales con países de América Latina.  La globalización del proceso de acumulación de capital había alcanzado su fase media.

Crisis económica y entrabados del proceso

El proyecto globalizador transnacional entraba así en estan­camiento, y con ese estancamiento todas las economías que apostaron a él también.

Pero este proyecto de globalización de la acumulación de capital suponía un funcionamiento óptimo de los mercados, y particularmente, suponía que el proceso de acumulación de capital no presentara contradic­ciones estructurales.  Todo lo contrario, suponía que correría suavemente sin obstáculos, conduciendo los capitales hacia los sectores y ramos de la producción de bienes y servicios que satisfarían las necesidades sociales globales.

Pero a medio camino de la transformación, un enorme obstáculo surgió interrumpiendo la carrera.  Las economías nacionales comenzaron a mostrar signos de desequilibrios serios; no solo en los grandes agregados macroeconómicos, sino también en la orientación de sus recursos entre sectores, formando “burbujas” desproporcionadas; en la distribución de los excedentes sociales, creando sociedades con creciente desigualdad entre sus ciudadanos; formando enormes masas de desempleados y de pobres.  Sociedades en fin, desequilibradas, desmembradas, injustas e insostenibles.  Se puso así de manifiesto un sistema de producción y distribución social incapaz de organizar la convivencia.  Las condiciones sociales y políticas requeridas para que la acumulación de capital avanzara, se sumaron a las contradicciones estructurales de ésta, generando una crisis social de grandes proporciones.

El proyecto globalizador transnacional entraba así en estan­camiento, y con ese estancamiento todas las economías que apostaron a él también.  La locomotora de la acumulación globalizada de capital se frenó.  La apuesta de globalizar la acumulación de capital, de extrapolarla fuera de los límites estrechos de las fronteras nacionales, de los mercados nacionales, de la fuerza de trabajo nacional y de los recursos institucionales nacionales, comienza a mostrar sus riegos verdaderos.

El poder militar y político de los Estados Unidos se ve entrampado por la crisis interna de su economía, por la crisis social de su modelo de distribución del excedente social, por sus contradicciones políticas internas entre clases y, desde luego, por la respuesta airada de los pueblos que resienten los resultados de los proyectos de desarrollo nacionales surgidos con la aplicación del Consenso de Washington y los tratados de libre comercio.

Soluciones y espejismos

Así pues, el capitalismo, o cuanto menos la relación fundamental para la acumulación de capital, parece haber encontrado límites históricos difícilmente franqueables.

Las soluciones a esta situación no son fáciles.  Hay muchos elementos en juego que aún no se enrumban decididamente hacia la creación de estructuras sociales, económicas y políticas que reinventen relaciones económicas y sociales nuevas, relaciones económicas y sociales fundadas ya no en la disputa por una mayor tasa de ganancia sino en la disputa, con emulación o competencia, por la obtención de los mejores resultados del trabajo colectivo e individual.

La acumulación de capital, la acumulación de medios de producción y trabajo en manos privadas para ser administrados en función de la obtención de la mayor tasa de ganancia, no puede ya resolver las necesidades de producción que demandan los retos enfrentados por las sociedades contemporáneas.  Ni sus ritmos de crecimiento son adecuados porque aceleran el consumo hasta límites insoportables para los recursos naturales no renovables o para la biosfera, ni las estructuras distributivas que engendra pueden satisfacer las necesidades sociales apremiantes.  Ni tampoco puede orientar eficazmente este proceso acumulativo, los recursos sociales escasos entre los sectores y ramos de la producción que requieren las nuevas sociedades.  El mismo desarrollo técnico, o como se le acostumbra llamar hoy día, el desarrollo tecnológico, está siendo orientado en grandes proporciones  hacia sectores y ramos que responden a una distribución del ingreso desquiciada, inequitativa e injusta que no responde a las necesidades de los sectores sociales más numerosos.

Así pues, el capitalismo, o cuanto menos la relación fundamental para la acumulación de capital, parece haber encontrado límites históricos difícilmente franqueables.  Nuestra opinión como la de muchos economistas, es que la solución ensayada por la Reserva Federal del los Estados Unidos, no toca el origen real de la crisis, sino que crea condiciones favorables para la acumu­lación ampliando la masa monetaria sin afectar la distribución de ésta.  Una crisis como la de 1929, y su secuela, la segunda Guerra Mundial, destruyó una inmensa masa de capital acumulado y concentrado en pocas manos.  Su resultado fue un nuevo y más llano terreno para la acumulación de capital sin grandes concentraciones que impidieran el juego del mercado y de la estructura de precios relativos, en la asignación de los recursos escaso entre las necesidades sociales.  Pero esta última crisis, donde el principio “too big to fail” se impuso y donde la emisión de dinero por parte de la FED fue absorbida por el mercado internacional sin causar los efectos-ajustes correspondientes en el sistema económico norteamericano, no ha resuelto como lo esperaba Shumpeter, los entrabados del sistema.

La entrada de China en el escenario comercial internacional le da a todo este proceso un nuevo giro.  Los retos para el proceso globalizador impulsado por el capital angloamericano se hacen ahora duramente remontables para esos capitales.  El mundo entra en una fase altamente inestable en los planos político, económico y social.  No se ve que los nublados de nuestros días se tiendan a aclara en los próximos años.

Otros enlaces relacionados Bloque hegemónico JANAM,

ARGENPRES, 5 de marzo de 2014, Juan Francisco Coloane, La crisis internacional y la globalización como un sistema fallido

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The FTA, a strategy of globalization transnational hegemony

Posted on June 14, 2013 of escudro

What sense does an FTA between the U.S. and the EU?

Serbio Escudrojo

FTA for a third of world trade?

       As  expected, with the announcement of a free trade agreement FTA between the United States (U.S.) and European Union (EU), consumer associations and workers on both sides of the Atlantic are analyzing the advantages and disadvantages that a treaty of this nature would bring to the working population.
Exercise that people living in Latin America have made as a result of tariff liberalization policy which neoliberal governments undertook over the past decade.  And that, in the case of Costa Rica, has the resounding result of having to take a national referendum.
The concerns of European and U.S. consumers are no different to those raised in Latin America and now, in the midst of an economic crisis of major proportions, we see every day come true.
In a dispatch from the Deutsche Welle quoted Ed Mierwinski U.S. President of the Trans Atlantic Consumer Dialogue (TACD) stating: “They talk about something called regulatory convergence synonymous of saying that we want to take stronger public protections and prevent countries or trading partners of the United States or EU, to enact stronger laws in the future.”
And the secretary general of the European Trade Union Confederation(ETUC) Bernadette Ségol was even more clear and specific when expressed concern about the regulatory harmonization speaking, this is just a euphemism that “hidden an agenda of deregulation of labor laws, environmental and consumer standards. “
The office of the Deutsche Welle continues: Spokesmen for civil society fear that the negotiations will be a race to the bottom, that new regulatory rules converge on the lowest common denominator rather than the highest standards and best practices both for the European Union to the United States.

Location Investor-State dispute
One of the most controversial and of greatest concern to these representatives of civil society (which together represent more than 80 million members in nearly 40 countries and about 140 European green groups), is the way that the legal system of European national societies are inhibited and powers transferred to court or arbitration proceedings, external to the EU and U.S.
Ségol says, confederation it represents believed that these arbitrations are increasingly used to challenge the policy space of governments; “are undermining democracy and lead to environmental protection and workers diminished. There is no justification for us to give multinational companies privileged access to international arbitration. “

Brief concluding remarks
Other circumstances surrounding such as the secret negotiations that take place, lobby groups supported and unsupported, the adjoining rooms, etc.., are very well known practices in Latin America.  And that led to agreements disproportionate to the actual conditions of production and consumers structures in economically weaker countries that have signed the agreement. As reported in Costa Rica in 2007 and have been doing other countries in the region, these treaties are unbalanced because they are based on the existence of two unequal economic structures, one with a disproportionately lower capital accumulation and one with a disproportionately higher.
In the case of the treaty between the EU and the USA this disproportion is not the issue, but rather, the prejudice that capital concentration and centralization on multinational companies can produce in consumers and workers, and their effects on the formal and informal structures of power, to the grave detriment of democratic representation structures.
The way they are carrying out these trade agreements, the privileged, and the disenfranchised social groups, the economic policy, the theoretical assumptions that support, designed a global, economic, social and political replica, of contemporary capitalist bourgeois societies. The fundamental flaw in this view is that capitalism as a system of organization of production and social distribution is structurally incapable of achieving this goal. But this is a discussion that has come up in other entries in this blog.

Publicado en 17 junio, 2013 de

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Europa se mueve en la dirección correcta

La reducción de las expectativas de ganancia entre las corporaciones y sus dirigentes

Una contribución para el Blog Escudrojo de Sergio Reuben Soto

         La complejidad de la realidad económica contemporánea deja muchos hechos ocurridos en países claves del sistema, sin la debida divulgación.  Hechos que si se observan con cierto cuidado y dentro de una perspectiva teórica adecuada, muestran tendencias importantes en el desarrollo del acontecer económico, y auguran nuevas formas de organización social.  Justamente, ahora, cuando pereciera que no hay luz al final del túnel, están apareciendo chispazos en medio de la obscuridad que, no obstante su destello, no se perciben como los que pueden encender esa luz.

Han comenza­do a aparecer tímidas accio­nes para regu­lar el pago a los directivos

Durante las dos últimas semanas, particularmente en Europa, han comenza­do a aparecer tímidas acciones que proponen regular y reducir el pago a los administradores empresariales, a los jefes administrativos y a los directivos de las juntas administrativas en general.

Las acciones se proponen particularmente –al menos así se plantea en los medios especializados– con el objeto de reducir las grandes diferencias en las remuneraciones entre trabajadores y administrativos y, en otros casos, con el objeto de favorecer o proteger a los accionistas, muchas veces esquilmados de las ganancias de la empresa por los cuantiosos bonos anuales que se recetan los directivos.

La regulación de las remu­neraciones a los altos diri­gentes empre­sariales en Suiza

En Suiza, la iniciativa Minder que deberá votarse el próximo Domingo 3 de marzo (http://cli.gs/1pmhgu) propone sencillamente que sea la asamblea general de accionistas de las empresas la que decida el monto global de las bonificaciones del consejo de administración y de la dirección general; poniendo fin al abusado proceso de “autorregulación” por parte de la administración que existía.  De no aprobarse la iniciativa, las Cámaras Legislativas federales tienen ya un proyecto de ley más benévolo hacia las corporaciones, que de cualquier manera introduce la consulta sobre el monto de dichas remuneraciones a la asamblea de accionistas.

 La regulación de las remu­neraciones a los altos diri­gentes empre­sariales en Inglaterra

El día de hoy (28 de febrero, 2013), en el periódico británico The Independent se consigna que el alcalde de Londres, Boris Jonhson, sale al paso de la decisión de la Unión Europea de poner una cota (el salario de un año de un directivo bancario) a los bonos anuales de los directivos de las corporaciones financieras europeas (http://cli.gs/697x8y).  Una aparente negociación entre el gobierno británico y el gobierno de la Unión Europea que suspendería, probablemente temporalmente, la imposición de un impuesto a las transacciones financieras, por el que Londres amenazó salirse inmediatamente de la Unión.  Jonhson advierte que de llegarse a aprobar la iniciativa, la City se vería irremisiblemente amenazada por el supuesto abandono de esa plaza, de los principales bancos.

Pero en el mismo diario (http://cli.gs/wqqi63j) se reseña el apoyo por parte del ministro de Asuntos Exteriores del gobierno británico, George Osborne, a unas manifestaciones del Banco de Inglaterra en el sentido de que los bancos deben sacrificar pagos a los administradores para conservar fondos para el crecimiento y el pago de beneficios a los accionistas.  Sin duda un mero formalismo para evitar el embarrasment de que el gobierno británico haya tenido que ceder ante la “línea” de la política económica alemana.

La creciente desigualdad como expre­sión concreta de la necesi­dad del siste­ma de con­centrar el capi­tal en pocas manos para asegurar el crecimiento

Estas iniciativas, poco divulgadas por los medios, son, a nuestro modesto entender, respuestas a una contradicción interna del sistema que, sin embargo, no aparece todavía claramente expresada, y se presenta como una  necesidad de reducir el nivel de expectativas en las ganancias de las empresas y en las remuneraciones de los empresarios y, en general, atendiendo a principios éticos y políticos, a la necesidad de reducir la creciente desigualdad social.  Esas necesidades son  expresiones concretas de la contradicción que presenta el sistema; por la que su crecimiento debe llevarse a cabo, indefectiblemente, como concentración y centralización del capital en pocas manos.

La concentra­ción y centrali­zación del capi­tal, el mal fun­ciona­miento del mer­cado y de­sequi­librio ge­neral del sis­tema

Esa concentración y esa centralización del capital, son las que están en la base del mal funcionamiento del sistema, de la brecha creciente de la desigualdad social, de la deficiente e ineficaz distribución de los recursos productivos entre las necesidades sociales, de la disfunción de los mercados y del hinchado de las denominadas burbujas sectoriales y, finalmente, del crecimiento hipertrófico del sistema financiero y de su incapacidad de hacer fluir cabalmente, de acuerdo con la necesidades sociales, los recursos comunes financierizados.

El fondo del problema debe atenderse evitando esa concentración con medidas draconianas contra la corpora­tivización de las empresas

Pero por qué decimos tímidamente, porque debe quedar claro que la regulación de las remuneraciones a los altos jerarcas de las corporaciones no es suficiente, ni mucho menos, para atender los efectos sistémicos que están creando los altos niveles de concentración del capital.  El fondo del problema debe atenderse evitando esa concentración con medidas draconianas contra la corpora­tivización de las empresas, contra su capacidad de controlar los mercados sectoriales, nacionales y regionales…, cuando no globales.  Y contra su tenencia natural hacia la “busca de ganancia”; esto es, hacia la sustitución de sus objetivos de producción de bienes y servicios a favor del objetivo de la ganancia pura y simple…, haciendo caso omiso de la naturaleza social de los recursos de que dispone.

Es nuestra opinión finalmente, que no obstante se tomen esas medidas, mientras se conserven los medios sociales de producción y trabajo en manos privadas, la tendencia es inevitable.  Por lo que es preciso socializar, cooperativizar, colectivizar los medios de producción claves para evitar el inicio de un nuevo ciclo hacia la crisis.

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El atesoramiento de la riqueza, el peor de los males para la economía

Posted on 17 junio, 2012

Riqueza concentrada, riqueza malbaratada

Servio Escudrojo

Según un reciente estudio publicado por Barclays y divulgado por Huff Post la crisis parece estar creando condiciones económicas bizarras que tienden a dificultar el restablecimiento de la producción social a los niveles existentes con anterioridad.  Una de esas condiciones tiene que ver con la conversión del capital en forma de tesoro; esto es, de riqueza en forma de “bienes de consumo inutil”.

Esta tendencia no es de extrañar para quienes entendemos el sistema de producción capitalista como un proceso de acumulación privada de bienes de producción y trabajo, y que por tanto permite (y estimula) la concentración de la riqueza en pocas manos.

El estudio pone en evidencia tendencias que dentro de la perspectiva de la “economía escolástica” (corrientes de pensamiento que se aferran a los postulados neoclásicos y postkeynesianos), no encuentran asidero teórico, pero que están presentes en el comportamiento de los actores económicos contemporáneos; dejando así incapacitados a los modelos originados en esas teorías de explicar la realidad económica actual.

La tendencia al acrecentamiento en forma de tesoros, de la riqueza poseída que observa el estudio, dentro de los sectores ricos de las sociedades capitalistas (industrializadas y en vías de industrialización), pone en evidencia dos cosas de la mayor importancia: la 1era. que entre más riqueza acumulan estos sectores, más pueden convertir en forma de tesoro, y la 2da. es que esta creciente parte de la riqueza social, así convetirda, no se reincerte en el ciclo de los negocios que generan esa riqueza, sino que queda desprovista de su función de creadora de trabajo y bienestar, congenlada en forma de objetos de valor subjetivo.

Una obra de arte puede valer cuanto el público esté dispuesto a pagar para observarla, pero expuesta en un salón privado para el disfrute de un coleccionista multimillonario, su valor queda encerrado entre las puertas blindadas de la residencia.

De acuerdo con el estudio, sin contar las billonarias inversiones en oro que se han hecho en los últimos años, en los Estados Unidos el 9% de la riqueza poseída por los grandes millonarios ha sido convetida en tesoro; el 9% por los ricos mexicanos y el 15% por los brasileños.  Mientras que en Arabia Saudita y en los Estados Árabes Unidos los billonarios tienen el 18% y el 17% de su riqueza en forma de tesoro.

Tomado de “Tresure Trends”, Barclays / Welth Insights, by Ledbury Research

La distribución general va del 2%-3% de la riqueza de los billonarios quatares e indios, al 17%-18% de los chinos, árabes unidos y sauditas. Un cálculo a ojo de buen cubero resulta en que, aproximadamente, más del 10%-12% de la riqueza personal mundial se ha ya convertido en tesoro.  En términos de la riqueza genérica mundial puede sonar poco, pero en términos de la riqueza de esos países…, ¿cuánto representa ese 10-12% en términos de los recursos sociales de países como Brasil, México, España, Arabia Saudita, China, Reino Unido?, convertidos en alfombras y tapetes, joyas, obras de arte y demás formas atesoradas de la riqueza.

Y como puede apreciarse en el gráfico siguiente, la tendencia de los super millonarios es la de acrecentar su patrimonio en forma de tesoro.

El estudio como puede verse, analiza otras tendencias de este proceso estructural del capitalismo, pero lamentablmente no llega a conclusiones en relación con sus efectos macroeconómicos…, una ausencia recurrente en los análisis de la economía escolástica.

Para el analista desde la economía política, sin embargo, los efectos del atesoramiento de la riqueza es una más de las cortapisas que el sistema pone al proceso de acumulación de capital.  Una contradicción en el funcionamiento del sistema que nace de la naturaleza privada de la apropiación del excedente social de explotación y, por ende, de la toma de decisiones sobre la base de intereses privados, de la utilización de este excedente.

El creciente atesoramiento de la riqueza está esterilizando una parte creciente de la riqueza social, impidiendo que esta parte contribuya a la creación de puestos de trabajo y a la producción de bienes socialmente necesarios.

Otras lecturas relacionadas con el tema en el Blog Escudrojo:

Is it there any solution to the crisis? Not as Krugman-Keynes

¿Solucion a la crisis?

“The Economist” cede ante la evidencia

Tomar a los banqueros como chivos expiatorios de la crisis es un craso error

La represión, sin duda, es también una posible salida a la crisis

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¿Solución a la crisis?

Posted on 12 junio, 2012

No hay solución a la crisis a lo Krugman-Keynes

English Version 

Servio Escudrojo

           Por el prestigio que ha adquirido Paul Krugman como crítico de la política económica neoliberal, y particularmente de la política restrictiva del gasto público; sus recetas para salir de la crisis económica en que se encuentra el mundo desarrollado gozan de gran audiencia y consideración.

No obstante, desde la perspectiva que se ha venido desarrollando sobre los orígenes de la crisis, fundando ésta en la enorme desigualdad en la distribución del ingreso acumulada durante las reformas neoliberales, las propuestas de política económica que formula el laureado economista no tienen un asidero teórico.

Y no es tanto por la crítica que ya desde ciertas instancias académicas se le ha comenzado a hacer a sus propuestas –como por ejemplo el reciente comentario de Michael Hudson http://bit.ly/KyIoEo, criticando el descuido del efecto de la deuda creciente sobre la economía real que contienen tales propuestas–, sino más bien, y sobre todo, por la falta de reconocimiento de los efectos de desproporción en la estructura productiva y en la de distribución que tiene el aumento del gasto público y privado; mientras no se corrija debidamente la distribución del capital y la riqueza.  O, en plata blanca, mientras no se reforme la estructura de la propiedad del capital.

Hudson tiene razón, cuando dice que el aumento del gasto público –y por su vía del privado–, por el camino fácil del crecimiento de la deuda, limita el crecimiento económico cuando el servicio de ésta impone en el consumidor una restricción intuitiva al gasto.  ¿Cómo pueden gastar los trabajadores norteamericanos –se pregunta– cuando más del 75% de su salario se va en pagos a su deuda?  Amén que, cuando esta deuda es en divisas –como sucede en los países periféricos–, la inflación que provoca el gasto financiado con deuda determina una devaluación de la moneda doméstica que hiperboliza en términos nacionales el costo de la deuda internacional.  Difícilmente el aumento de las exportaciones que provocara la devaluación cubriera el aumento exponencial de la deuda internacional (recordemos la América Latina entre 1980 y 2000).

Pero Hudson le queda debiendo a la teoría económica, como también Krugman, cuando no logran advertir otro efecto económico fundamental que han causado los rescates financieros a la carta; y desde luego, cualquier política económica que en las condiciones actuales, ponga dinero impreso en manos privadas.  Es cierto que éstos, a su manera, han impedido el colapso del sistema financiero; hoy día a la base del proceso de acumulación de capital, y por tanto de la actividad económica.  Pero han impedido que las desproporciones en la distribución del capital, acumuladas por varías décadas, se redujeran creando condiciones más favorables para una distribución del ingreso nacional más proporcional a las necesidades y contribuciones de los distintos estratos sociales y sectores productivos.  Sólo el colapso de estas firmas habría podido restablecer proporcionalidad en una estructura con atrofias e hipertrofias sectoriales; pero éstas firmas ya eran demasiado grandes y fundamentales para quebrar…

He ahí la cola del Diablo.  ¿Cómo hacer para que una estructura con una alta concentración de capital, con mercados imperfectos, monopolizados, cartelizados, como la actual, distribuya cabalmente el producto colectivo de manera que esta distribución active la producción?  Keynes divisaba el gasto público dinamizando la demanda agregada, pero cuando ésta está fundamentalmente en manos de unos pocos, los recursos públicos se esterilizan en forma de ganancias corporativas; con poco efecto estimulador en la actividad productiva y económica general.

Así, la quiebra (la destrucción positiva de Shumpeter) mecanismo fundamental del capitalismo primitivo, ya no es una solución; el Estado capitalista actual ve en ella una amenaza a todo el sistema…, y no se equivoca.  El colapso de los grandes bancos estadounidenses rescatados con billones de dólares entre el 2009 y el 2010 hubiera sido catastrófico para todo el sistema económico norteamericano; como sería hoy el colapso de los bancos españoles para toda la eurozona.

El aumento del gasto público por medio de rescates públicos a las empresas quebradas, en el marco de una estructura altamente concentrada de la propiedad de los medios de producción y trabajo, no puede actuar estimulando la economía como en el modelo keynesiano clásico.  Los canales por donde fluyen los recursos frescos hacia la economía real, hacia la demanda efectiva, hacia el estímulo del emprendedor, de la innovación y del esfuerzo para ofrecer los bienes demandados por la sociedad, han sido tupidos por las cortapisas puestas por las grandes corporaciones para hacerse de una creciente tasa de ganancia.

Más aún, el mero gasto público en infraestructura, o en las mismas educación o salud públicas –una receta que vienen repitiendo algunos economistas como solución a la crisis actual– sólo limitadamente puede contribuir (si nos atenemos a este razonamiento) a estimular la actividad económica.  La altísima concentración y centralización de la propiedad del capital en nuestras sociedades, actúa como un remolino en el mercado, succionando estos recursos; evitando su dispersión en forma proporcional a la contribución de los factores productivos reales.

La solución hay que buscarla entonces por el lado de la reestructuración de la propiedad del capital, del estímulo de la pequeña y mediana propiedad, del rompimiento de las grandes corporaciones, de la participación estatal, colectiva, cooperativa en la propiedad de grandes empresas, por el lado de la creación de empresas estatales en sectores estratégicos para un desarrollo socialmente sostenible, y por el lado del mejoramiento de la distribución del ingreso entre capital y trabajo.

Es una solución económica y política.

           Otras lecturas sobre el tema en el Blog Escudrojo:

“The Economist” sede ante la evidencia

Tomar a los banqueros como chivos expiatorios de la crisis es un craso error

La sociedad estaounidense está descubriendo el agua tibia

Vías por las que transita la dinámica social contemporánea

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Posted on 24 marzo, 2012

La desigualdad en la distribución del producto social como origen fundamental de la crisis económica actual

  1. La crisis económica está en vías de ser superada con la reducción del nivel de vida de los sectores populares.

En primer lugar debo aclarar que, como muchos economistas lo señalan, la crisis económica actual no ha terminado.  Cierto comportamiento al alza de algunos indicadores en los Estados Unidos y en algunos países de Europa no son suficientes para dar por acabado este paso obscuro del capitalismo.  Wall Street alcanza valores semejantes a los de principios d

el 2008, cuando el Dow Jones logró pasar la marca de los 14.000 puntos, pero, y esto no hay que olvidarlo, cuatro años después…, esto es, mientras la población de ese país crecía a un ritmo de casi el 1% anual y el resto de la economía mundial crecía a ritmos sustancialmente superiores.

Como lo señalan también algunos analistas,[1] el mercado habitacional en los Estado Unidos no se ha recuperado; y no parece que pueda ser recuperado en el mediano plazo.  Las noticias alentadoras que salen del Gobierno y de la FED son meramente parciales y más parecen una forma de aliviar a la administración de un peso nada conveniente que soportar ahora que entra el país en campaña política.

La estructura productiva norteamericana, todo su sistema económico en general, gira alrededor de su posición hegemónica en la economía mundial y este fuerte freno sufrido con la crisis de estos años, no puede menos que despostarla de esa posición y hacerla padecer consecuencias aún difícilmente predecibles.  Más aun, el frenado que muestra la economía china para este año, seguramente va a tener efectos que debilitarán los arrestos de recuperación que muestra la economía de los Estados Unidos y del continente europeo.

Mientras tanto, los gobiernos de todos los países –desde luego defensores de los fundamentos del capitalismo– intentan trasladar a los asalariados, a los pequeños y medianos empresarios, a todos aquellos productores y comerciantes no corporativizados precisamente, los costos del salvataje del capital de las grandes empresas y corporaciones.  La operación consiste en lo fundamental, en cubrir los déficit fiscales generados por la cancelación pública de las pérdidas de capital y de ganancias de dichas corporaciones durante la crisis, mediante nuevos impuestos.  Y consiste en garantizar –vía la devaluación a mediano plazo del salario real– una demanda efectiva para que el capital pueda de nuevo generar las tasas de ganancia que impulsan la inversión “sin riesgos excesivos”…, desde luego éstos determinados únicamente por la cultura de inversión de los inversionistas.

El resultado final neto es el de trasladar a futuro estos costos del capital a los ingresos de los asalariados y en general a los ingresos de todos los trabajadores y empresarios no corporativizados.  El resultado es una especie de cobro diferido a la población, mientras se restablecen las condiciones para lograr las tasas de ganancia deseadas por los propietarios del gran capital.

Pero los y las lectoras comprenderán que esta solución euro-norteamericana no es una solución, sino en el fondo, es una forma de reestablecer las condiciones pre-crisis, y, una de dos, en un plazo no muy lejano las condiciones se deteriorarán de manera semejante a como sucedió en el 2008, o bien, las condiciones en el ingreso de la población que se derivan en el mediano plazo de estas medidas hacen ingobernable los países, abriendo episodios de revoluciones contra los gobiernos que sostengas esas reformas.

2.  La crisis como resultado de la distribución regresiva del ingreso social

Raymond H. Brescia

Raymond H. Brescia, 2010, Inequality: Social Distance, Predatory Conduct, and the Financial Crisis

Esta solución euro-norteamericana ha surgido en buena medida debido a la incapacidad de la teoría económica de entender los orígenes de la crisis, amén de los mezquinos intereses que pudieran existir en los políticos.  Hemos hecho una especie de seguimiento en internet de las explicaciones que se han venido dando sobre la crisis y nos encontramos con que han sido pocos los economistas que han identificado el acelerado proceso de concentración del ingreso social en manos de unos pocos, que se manifestó a partir de los gobiernos neoliberales surgidos a partir de los años 80 del siglo pasado, al que puede imputársele el origen de la crisis.  La total mayoría culpan a los banqueros y al sistema financiero en general de ella.  Ya el Blog Escudrojo había llamado la atención sobre este fenómeno con al menos dos entradas “Tomar a los banqueros como chivos expiatorios de la crisis en un craso error” (12 de octubre de 2011) y “El rompimiento de la correspondencia entre valor y precio como origen de la crisis de los EEUU”, (22 de agosto de 2011).  En esas entradas se hacía mención a un trabajo que es importante resaltar en este momento, como veremos, es el trabajo del economista costarricense Sergio Reuben publicado en la revista Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica.[2]

El reconocimiento que hace The Economist, esa revista ortodoxa del acontecer económico, en su última edición, de algunos trabajos sistemáticos en los que se señala la desigualdad como origen de la crisis, parece darle cierta carta de ciudadanía al tema.  La revista reporta en un artículo denominado Body of Evidence la existencia de al menos dos trabajos sistemáticos en el año 2010 en los que se señala la desigualdad como origen de la crisis; el de Raghuran Rajan profesor de la universidad de Chicago Fault Lines, y el artículo de dos economistas del Fondo Monetario Internacional “Inequality, leverage and crises”.  Finalmente el artículo hace mención de un trabajo más publicado en el 2010 y dos publicados en el 2012 en el que aparece la desigualdad como factor determinante de la crisis.

Lo que llama poderosamente la atención es la poca difusión que ha merecido este tema, el bajo abordaje por parte de la academia y la poca atención que ha suscitado en los medios.

3. Breve conclusión

Desde la perspectiva que hemos venido levantando en el Blog Escudrojo, la distribución desigual del ingreso social originada en “la propiedad privada de los medios de producción y trabajo” –como queda descrita en el trabajo antes mencionado del profesor Reuben– debe ser considerada como una causa ciertamente central de la crisis económica actual.  Y más aún, como comprenderán los y las amigas del Blog Escudrojo, las soluciones que se ha implantado para superarla, no son soluciones definitivas porque no atienden debidamente el problema de la distribución sino que lo que hacen es diferirlo.  Es por eso que en este momento creemos que la crisis no ha sido cabalmente superada y que espera que pasen algunos acontecimientos políticos importantes, como la reelección del presidente Obama, para exhibir nuevamente sus manifestaciones dolorosas.


[2] – Llamamos la atención sobre el hecho de que este trabajo es de los primeros meses del 2009, ver Sergio Reuben Soto, 2009, “La crisis económica actual: una visión desde la economía Política” revista de Ciencias Económicas, Vol.XXVI, N°2, julio-diciembre de 2008, Universidad de Costa Rica.

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Tomar a los banqueros como chivos expiatorios de la crisis es un craso error

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-Servio Escudrojo-

Se ha convertido en lugar común el recurrir al señalamiento de la codicia de los financistas cuando se trata de identificar los orígenes de la crisis económica actual.  Y no solo lo expresan así las y los políticos y periodistas quienes buscan etiquetar las situaciones para lograr explicaciones sencillas y fáciles de trasmitir, sino que incluso connotados economistas como Krugman, Stiglitz y otros como el mismo Greenspan[1], recurren a esta idea para explicar el derrumbe del sistema económico actual.

Yo creo que esta explicación es extremadamente simplista y no contribuye para nada a aclarar los verdaderos orígenes de la crisis, obscureciendo de paso, cosa de la mayor trascendencia, la identificación de soluciones efectivas.  Más aún, la gente ha ya identificado unos chivos expiatorios que son los mercados financieros y los grandes bancos, ellos son los grandes culpables del desempleo, de la desigualdad, de la pobreza, del remate de propiedades a medio pagar, del desfalco de los fondos de pensión, etc.

No conviene para la solución de la crisis esta confusión

Independientemente de la acción importante que desempeña el sistema financiero en el funcionamiento de una economía basada en el dinero –que no vamos a analizar en este artículo porque requeriría alargarlo hasta el cansancio (y no estamos para pasarnos muchas horas pegados a estos espacios)–, esta visión popular de chivos expiatorios no conviene si se piensa en que las soluciones a la crisis actual deben ser democráticamente tomadas, lo que requerirá un conocimiento mucho más preciso de las causas de la crisis por parte de las grandes mayorías.

La simplificación de la codicia de los banqueros y financistas no ayuda a entender la situación ni tampoco a visualizar y apoyar las medidas que realmente requiere el sistema de producción y distribución social para salir del atolladero en que está metido.  Medidas que deberán contar con el respaldo de las grandes mayorías porque implican transformaciones en la estructura de distribución del producto social, en el ejercicio y gestión del poder público, en la propiedad de los medios de producción y trabajo de que dispone la sociedad y en muchas costumbres arraigadas en la cultura popular.

A todos debe quedarnos claro que castigar a los banqueros no nos va a sacar de la crisis.  Ellos son nada más que la expresión financiera de los grandes capitales; o una forma particular en la que estos grandes capitales se manifiestan dentro del proceso complejo de valorización del capital.  Cierto es que la desregulación de sus actividades, el permitirles un uso indiscriminado del mecanismo bancario o del apalancamiento, ha contribuido al desarrollo de la crisis, pero es un error pensar que éste factor ha sido la principal causa de ella.

La concentración y centralización de la propiedad de los medios de producción y trabajo

Nos parece, más bien, que es absolutamente necesario explicar la crisis por el extraordinario proceso de concentración del capital en relativamente pocas manos.  Este proceso que Marx describió como el de “concentración del capital” y el de “centralización del capital” es el que debe entenderse como en la mera base del desenvolvimiento de la crisis económica actual.  La concentración del capital se lleva a cabo cuando un grupo de empresas posee una proporción muy grande del capital del ramo; de manera que los medios para producir los bienes en ese ramo, está altamente concentrado en esas empresas, permitiéndoles así controlar asociadamente la tasa de ganancia de su capital invertido.  Y la centralización del capital es el fenómeno por el cual, esas empresas están controladas por un grupo relativamente pequeño de propietarios.

Los últimos 30 años han estado caracterizados por una intensa concentración del capital como resultado de la ampliación del proceso de acumulación de capital a escala global.[2]  Paradójicamente, la ampliación del mercado a esa escala, que debió haber abierto la competencia con la incorporación de nuevos productores de otras latitudes, se convirtió en la ampliación del coto de caza del capital central, como resultado de una velocísima carrera de compras y adquisiciones de pequeñas, medianas y grandes empresas, hasta conformar enormes conglomerados o corporaciones que lograron dominar los principales ramos de la producción globalizada.

No es casual pues, que la crisis se manifieste justamente en las economías centrales, que pierden con esa transformación la consistencia estructural que requiere el capital para organizar aunque sea trastabillando, la producción y la distribución de la producción a escala nacional.[3]  El “síntoma financiero” es pues nada más que una forma en que se manifiesta la contradicción estructural del rompimiento del sistema de mercado por la concentración y centralización del capital.  Con ella, el mercado deja de funcionar como un mecanismo eficiente y eficaz de asignación de los recursos escaso en las necesidades sociales, expresando más bien los intereses de valoración del capital invertido por las grandes corporaciones (El rompimiento de la correspondencia entre valor y precio…)

La gestión democrática de los medios de producción y trabajo y del capital financiero

Las medidas pues, que habrá que tomar para comenzar a encausar la actividad económica por la senda de la estabilización pasan inevitablemente por la “redistribución”, si se quiere, de la propiedad concentrada y centralizada de los medios de producción y trabajo que las corporaciones escamotearon a las naciones y sus pueblos.  Desde luego, esa concentración que también se había dado en el sector de las finanzas, tendrá que revertirse con un proceso de redistribución de sus activos o bien con la gestión de ellos en función de los intereses de las grandes mayorías, para lo cual será necesario su estatización y un cambio importante en la gestión política del Estado y sus instituciones.  El mercado quedará como instrumento de asignación de recursos en aquellos sectores y ramos donde la concentración de la propiedad no haya alcanzado niveles críticos, mientras que la gestión administrada por los trabajadores y oficiales será la forma de gestionar aquellas empresas que hayan alcanzado el famoso estado del “Too big to fail” (Demasiado grande para quebrar).


[1] – Véase el artículo en The New York Review of Books, “The Bust Keep Getting Bigger: Why?” de P. Kurgman y R. Wells, http://bit.ly/mmdNn3 y el libro de J. Stiglitz The Free Fall, America, Free Market and the Sinking or the World Economy, 2010, W.W.Norton and Co., New York.  Greenspan asoció el fenómeno que el mismo denominó “irrational exuberance” con la codicia de los banqueros http://bit.ly/rcIVMB

[2] – Pueden verse trabajos como los de Joe S. Bain “Changes in concentration in manufacturing industries in the United States 1954- 1966: Trends and relationship to the levels of 1954 concentration” http://www.jstor.org/pss/1926318 para una visión histórica del proceso de concentración de capital, el de James Petras Global Depresión and Regional Wars, 2009, http://petras.lahaine.org/?p=1785 para una visión sobre los efectos políticos de la concentración del capital, el informe de UNCTAD “World Investment Report 2000: Cross Border Mergers and Acquisitions and Development”, donde se analizan las grandes corporaciones creadas por vía de las compras y adquisiciones, William F. Shughart II, “Industrial Concentration”, The Concise Encyclopedia of Economics, http://www.econlib.org/library/Enc/IndustrialConcentration.html para una definición del concepto.

[3] – Reuben Sergio “La crisis económica actual una visión desde la Economía Política”, 2009, Revista de Ciencias Económicas, Universidad de Costa Rica, pp.71-103. http://bit.ly/auI085

Otras lecturas en el BlogEscudrojo

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El rompimiento de la correspondencia entre valor y precio como origen de la crisis de los EEUU.

Publicado el 22 agosto, 2011 por escudrojo

Servio Escudrojo

La vuelta a la producción de valor que produce bienestar.

Llama la atención que en su último artículo publicado en Project Syndicate, el profesor Dani Rodrick de la universidad de Harvard –uno de los economistas norteamericanos más destacados– señala la necesidad de volver los ojos a la economía real, a la economía de la producción física, de bienes tangibles, de bienes manufacturados.

Y no es casual que en esta situación desesperada de la economía estadounidense la ciencia económica vuelva los ojos hacia esa actividad productiva que produce riqueza fundamental, esto es valor.  No unidades de utilidad o “utils”, como denominaba Samuelson a las valoraciones de los consumidores que deter­mi­narían el valor de los bienes si la hipótesis utilitarista fuera fundada, sino valor real que produce bienestar social.

Una crisis montada sobre esa hipótesis, que no responde a las soluciones propuestas desde esa misma hipótesis, ha hecho que la economía vuelva a ver hacia el origen del valor que genera riqueza.

La concentración privada de los recursos productivos y su efecto en el sistema de precios

La toma de conciencia, forzada por la virulencia de los hechos, de que todo el sistema de precios no es más que referencial del valor real, ha puesto sobre aviso a quienes habían llegado a creer que tal sistema era el único capaz de determinar el mejor uso (el más eficiente y más eficaz) de los recursos escasos de una sociedad.  Así, el valor creado en la producción encontraba su cabal ubicación según las necesidades sociales expresadas con los precios.

Pero la hipótesis utilitarista no contaba con que la propiedad privada de esos recursos iba a jugarle sucio a los fundamentos de todo el modelo.  En primer lugar, la acumulación privada de esos medios a que daba pie el respeto sacro santo de dicha propiedad, y las reglas del juego en el capitalismo de dominar sobre sus competidores, iban a derivar en el control parcial o total del mercado, del ramo correspondiente, por parte de los ganadores de la competencia.  Y este triunfo significaba la capacidad por parte de estos líderes de determinar las condiciones de producción en dicho ramo y los precios del producto, de manera de alcanzar tasas de ganancia superiores a la tasa media general, en largos plazos.

Y aquí estuvo el problema.  El resultado histórico, particularmente en aquellos países donde el Estado no mostró voluntad de intervenir decididamente (o, como en el caso latinoamericano, interviniendo en connivencia con los acumuladores), fue el de una paulatina pero creciente concentración y centralización en pocas manos de los recursos productivos; con un proceso de oligopolización y monopolización de los distintos ramos de la producción.

Y en segundo lugar, los tenedores de esta concentración de la riqueza se agenciaron, por una parte, un creciente control de los excedentes sociales de manera que la inversión de éstos redundara en beneficio de los rendimientos de sus capitales invertidos y paralelamente, como podrá entenderse, un dominio sobre el ejercicio del poder público poniéndolo al servicio de sus intereses.  Así se cerraba (o mejor dicho se blindaba) un sistema que giraba cada vez más, alrededor de los intereses de los grandes capitales.

En estas condiciones, en las que paradójicamente, quedan alterados los fundamentos del modelo cumpliéndose sus postulados esenciales, el sistema de precios asigna los recursos de la sociedad en función de los intereses de los grandes capitales no obstante que tal asignación no llene las necesidades reales de la sociedad.  El descontento generado puede ser moderado, apaciguado, contenido o bien reprimido por el poder público, según la intensidad del mismo, o bien, puede ser adormecido haciendo creer que ese malestar es solo de los perdedores, o recuperado y cooptado, poniendo a trabajar a los descontentos en función de sus intereses, en busca del sueño de una vida mejor, etc.1

Un sistema de asignación de recursos ineficiente e ineficaz

El regreso a la producción real que propone Rodrick es una especie de reclamo al modelo económico por lo que éste ha generado:

Quizá vivamos en una época post-industrial, en la que tecnologías de la información, biotecnología, y servicios de alto valor han llegado a dirigir el crecimiento económico.  Pero los países ignoran la salud de sus industrias manufactureras en peligro.

Servicios técnicos superiores demandan habilidades especializadas y crean pocos empleos, su contribución al empleo total así, tiende a permanecer limitada.  La manufactura por otra parte, puede absorber gran número de trabajadores con modestas habilidades, proveyéndolos de puestos estables y buenos beneficios.  Para la mayoría de los países, por tanto, ésta resta como una potente fuente de empleos con altos salarios.”

En otras palabras, el desarrollo de la economía norteamericana bajo la égida del capital concentrado ha engendrado una economía que no emplea cabalmente a sus trabajadores, una economía que abandona a sus mejores industrias. Y agrega más adelante:

Los Estado Unidos han experimentado una permanente des-industrialización en recientes décadas, parcialmente debido a la competencia global y al cambio tecnológico.  Desde 1990 la tasa de empleo de la manufactura ha caído por cerca de cinco puntos porcentuales.  Esto no hubiera sido malo si la productividad del trabajo (y sus ingresos) no hubieran sido substancialmente mayores que las del resto de la economía –de hecho 75% mayor.”

La tasa de ganancia como criterio de asignación

¿Cómo un sistema eficiente y eficaz de gestión de los recursos sociales pudo llegar a cambiar empleo eficiente y productivo por empleo escaso y menos productivo? ¿Por qué los recursos de la sociedad se desviaron de sectores e industrias que producían bienestar general hacia sectores que no?  La respuesta es obvia: la busca de la mayor tasa de ganancia llevó a la inversión norteamericana a globalizarse, y a buscar sectores donde la fuerza de trabajo fuese más barata, o bien, sectores donde la recuperación de la inversión y sus ganancias fuera en plazos más cortos. Los rendimientos de los capitales invertidos en la industria manufacturera aún cuando significativos por los niveles alcanzados en productividad del trabajo, no eran lo suficientemente grandes ni lo “suficientemente prontos” como los obtenidos por las inversiones “ultramarinas”, o por sectores que utilizaban mano de obra más barata (construcción), o bien, finalmente, por actividades financieras y especulativas.

Los flujos de inversión fueron orientados entonces prioritariamente hacia esos sectores de altos rendimientos, desvistiendo aquellos dentro de la estructura de producción nacional que permitían una mejor utilización de las habilidades y destrezas adquiridas por la fuerza de trabajo manufacturera norteamericana y el know how de los sectores administrativos y gerenciales. Esta nueva asignación resultó así, en una pérdida de productividad real y en el uso menos eficiente de los recursos disponibles por la sociedad estadounidense para el equilibrio macroeconómico o sistémico.

Y más aún, no sólo la ubicación de estos recursos se hace ineficiente, sino que también se hace ineficaz. El empleo de los recursos sociales dirigido por el móvil de la ganancia, los orienta ahora hacia sectores no productivos propiamente dichos, como los financiero-especulativos, o hacia bienes que la sociedad no puede adquirir como las casas suburbanas más grandes y lujosas que las posibilidades reales de los consumidores, los bienes de consumo suntuario, “de marca”, o bien, finalmente, terminan exportados al exterior; donde emplean trabajadores de otros países, dejando sin empleo a la fuerza de trabajo local.

Así, el funcionamiento normal del modelo llevó paulatinamente a la asignación de los recursos disponibles de una manera ineficiente e ineficaz con respecto a las posibilidades de la estructura productiva del país. La eficiencia de las inversiones medida por sus rendimientos, no correspondía ya a la eficiencia según las necesidades socio-económicas de la sociedad. Y la eficacia macroeconómica de estas inversiones se perdía en la caza de la mayor ganancia, de la ganancia pronta y fácil.

El rompimiento de la correspondencia entre precios y valores por la concentración de los recursos productivos en pocas manos había alcanzado máximos históricos, generando un orden económico y social en desequilibrio creciente.

Una constante que no es constante hay que regularla

Una constante del modelo, nada menos que el grado de competencia –conceptualizada como “pura y perfecta”–, comienza a desempeñarse como variable endógena y a jugar un papel protagónico en los resultados.  La concentración y centralización de los recursos productivos en pocas manos y el grado de competencia, conforman un pequeño sistema que modifica el out put de todo el modelo económico.  Al introducir en el sistema de ecuaciones del modelo del equilibrio general unas adicionales que expresen la dinámica del grado de competencia –dependiendo éste, por ejemplo, del grado de entropía en los principales sectores productivos–, no existe solución sin que se fijen exógenamente los niveles permitidos de concentración y centralización de los recursos productivos. Y como se comprenderá, estamos hablando entonces de regulación política de los fundamentos económicos del modelo.

Si los recursos crecientes en manos de esas industrias manufactureras hubiesen sido gestionados por los mismos trabajadores, o por unos agentes estatales, en vez de por sus accionistas, ¿habrían ido a parar a los grandes bancos de inversión internacional buscando mayores tasas de ganancia?  Sé que así formulada suena a pregunta ingenua, pero quiero dejarla pendiente en la mente de los y las lectores de buena voluntad.

Bibliografía sugerida

-de Lourenço, André L, 2006, “O pensamento de Hyman P. Minsky: alterações de percurso e atualidade”,Economia e Sociedade, Campinas, Vol.XV, No.3 (28), pp.445-474, dezember.

-GAO, 2011, Gobernment Accoutability Office, “Report to Congressional Adressees Federal Reserve System, Opportunities Exist to Strenghten Policies and Processes for Managing Emergency Assistance”, July, 21.

-Herscovici, Alain, 2006, “O modelo de Harrod: natureza das expectativas de longo prazo, instabilidade e não-linearidade”, Economia e Sociedade, Campinas, Vol. XV, No.1 (26), pp.29-55, jan/jun.

-Rodrik Dani, 2011, “The Manufacturing Imperative”, Project Syndicate, http://www.project-syndicate.org/commentary/rodrik60/English, 2011-08-10, O bien, FI846EdgutHOw&cad=rja

-Mexder, 2003, “Índices de concentración de interés abierto”,  Mercado Mexicano de Derivados, S.A. de C. V.

1– Por no querer extender indebidamente este comentario, hago la observación de que los abruptos rompimientos en el funcionamiento del sistema (en el proceso de acumulación de capital) que esta situación trae aparejada, pueden “resolverse” (esto es, alimentar el sistema desequilibrado), con asignaciones exógenas como las que la FED llevó a cabo secretamente entre diciembre de 2007 y julio de 2010 por un monto de 16 billones (trillions) de dólares a los grandes bancos del sistema financiero norteamericano y mundial. (Cf. GAO, 2011, p131, Table 8)

-o0o-

La razón de la sinrazón: Deuda Externa con PIB

Al analizar la razón de endeudam1iento externo con el PIB de algunas regiones y países, los datos que obtuvimos los graficamos en el Gráfico 1 siguiente.Lo que queda claro con estos datos es que dicha razón no juega papel claro alguno en el comportamiento de la calificación de la deuda por parte de las empresas calificadoras. De haber sido así, los bonos de la deuda soberana del Reino Unido debieran estar mucho peor calificados que los de cualquier país de América Latina, ya que la mayor razón que muestra un país de nuestra región es del 61,5% Nicaragua, solo antecedido por el de 72,5% de Belize. Mientras, toda la región muestra un saludable 21%.Fuente: Elaborado con datos de The World Factbook, CIA, http://1.usa.gov/r9UpaiMás aún, si tomamos en cuenta las perspectivas de crecimiento de las distintas regiones, con América Latina rondando el 4,5% anual, mientras la Región del euro y los Estados Unidos rondan el 1%, uno no puede explicar económicamente cómo las calificaciones de nuestra deuda a penas alcanzan una BBB en Standar & Poors, mientras las de los países en crisis ostentan clasificaciones AAA.Tabla 1Razón de endeudamiento, Producto Interno Bruto, Deuda Externa y Clasificación de la deuda

País-Región Razón DeudEx/PIB PIB en millones de US$ (Official Exchang Rate) Deuda Externa en millones de US$ Clasificación S&P (Junio de 2011)
Reino Unido 400.04% 2,245,000 8,981,000 AAA Stable
EE.UU.AA. 95.36% 14,660,000 13,980,00 AAANegativ
Eurozona 85.38% 16,070,000 13,720,000
Alemania 142.13% 3,316,000 4,713,000 AAA
China 6.92% 5,878,000 406,600 AA-
América Latina 21.13% 4,717,757 996,997
Argentina 43.45% 370,300 160,900 B Stable
Chile 41.57% 203,300 84,510 A+
Brasil 14.87% 2,090,000 310,800 BBB-
Venezuela 19.12% 290,800 55,610 BB
Colombia 20.24% 285,500 57,790 BBB-
Panamá 5.78% 26,780 1,548 BBB-
Costa Rica 23.90% 35,780 8,550 BB
México 20.45% 1,039,000 212,500 BBB

Fuente: Idem Gráfico 1.Y si consideramos finalmente, la situación de las finanzas norteamericanas en este preciso momento, cuando las cámaras no han autorizado al Gobierno, a escaso 7 días del plazo, para ampliar precisamente, la razón de la deuda, no cabe duda que las empresas clasificadoras tienen criterios ciertamente políticos y no económicos.

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 El impuesto Tobin a las transacciones financieras parece estar reviviendo con un nuevo nombre “Impuesto Robin Hood”

Así lo han denominado en España una ONG (Intermon Oxfam) que junto con la Fundación Ideas y Jesús Lizcano, catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madird, han calculado que recaudaría con una tasa del 0,05% alrededor de 300.000 millones de euros; que se podrían destinar a resolver las necesidades de los más menesterosos del mundo.

Las técnicas actuales de digitalización de la información y las transacciones facilitarán el proceso de seguimiento, tasa y recaudación del impuesto.

El proyecto ha sido presentado al representante francés ante el G20 que se reunirá esta semana en París.

Robin Hood apunta al corazón del G-20 · ELPAÍS.com.

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El modelo irlandés, o la “gran embarcada”

Publicado el 3 Diciembre, 2010 por escudrojo
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Servio Escudrojo

Los economistas que defienden las políticas neoliberales están tratando de encontrar argumentos para explicar, para ellos, lo inexplicable.  ¡Cómo el prototipo de desarrollo desregulado y de liberalidad económica se encuentra en estado de quiebra!

El principal argumento que esgrimen es que se debió a la excesiva expansión financiera del sistema bancario. Pero no se percatan que con este argumento no están haciendo otra cosa que reconocer la necesidad de una regulación del sistema financiero, una de las primeras características del Estado de Bienestar que estos economistas se apuraron a eliminar.

Para obviar la inminente advertencia traen a colación el caso del sistema bancario español, mejor modulado, y que casi como el irlandés se encuentra amenazado de quiebra.  Pero la situación de la economía española es bien distinta a la irlandesa.  El problema de la primera es que su crecimiento no alcanza las tasas esperadas para hacerle frente a la deuda contraída (una economía mucho más vulnerable que la alemana a los efectos de la crisis mundial). El irlandés es que el valor de los préstamos es muchísimo superior al valor de los activos que los respaldan.  Esto es, un típico fraude bancario, por ausencia de control público.

Pero para terminar de enredar su propia madeja, estos economistas, para explicar la excesiva expansión financiera, apelan a las bajas en las tasas de interés que llevaron acabo los grandes bancos, facilitando el crédito; y así nuevamente no advierten que están nadando contra su propia corriente.  Estas bajas tasas sólo fueron posibles por el crecimiento de la oferta monetaria que los bancos centrales permitieron para impedir, por otro lado, el mal mayor, la recesión económica; cuyos efectos comenzaban a perfilarse mediando esta década que termina.

La “gran embarcada” como podríamos denominar en términos coloquiales las políticas de liberalidad económica de estos economistas integristas, condujo a quienes creyeron en ellas a una crisis económica de grandes proporciones que ha puesto en peligro toda la estabilidad social y política de esas naciones.

Sobre el origen de la recesión económica global –que dicho se a de paso, no ha terminado– no nos vamos a referir en esta entrada.  Pero está fundada en el enorme proceso de concentración del capital de las última décadas y su correspondiente distribución regresiva del ingreso…, resultado de ambos factores ¡adivinen…!, la “gran embarcada”.

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viernes 5 de noviembre de 2010

China exige a Estados Unidos que dé una explicación “apropiada” sobre su nueva política monetaria

XINHUAEl viceministro de Relaciones Exteriores de China, Cui Tiankai, afirmó hoy viernes en Beijing que Estados Unidos deberá dar una explicación “apropiada” sobre la reciente adopción de una política monetaria laxa y urgió al país norteamericano a dar muestras de una actitud responsable como importante emisor de divisas de reserva.La Reserva Federal de Estados Unidos (FED), el banco central del país, anunció el miércoles que llevaría a cabo una segunda ronda de relajamiento cuantitativo.A través de este proceso, la FED pretende adquirir bonos gubernamentales valorados en 600.000 millones de dólares para intentar reavivar la economía estadounidense.El banco central estadounidense espera que esta medida ayude a reducir las altas tasas de desempleo que siguen registrándose en el país desde que empezó la crisis hace dos años.Esta es la segunda vez que la FED aplica este tipo de medidas de estímulo. Entre diciembre de 2008 y marzo de 2010, el banco adquirió 1,7 billones de dólares en títulos ligados a préstamos hipotecarios y notas del Tesoro para evitar que la economía volviera a entrar en una fase de recesión. La decisión ha generado fuertes críticas y una amplia preocupación.”Muchos países han expresado su preocupación por el impacto que esta nueva política monetaria laxa podría tener sobre la estabilidad financiera”, destacó Cui en una rueda de prensa.”La nueva política no sólo afectará a las economías emergentes sino también a los países desarrollados”, advirtió el vicecanciller chino.Cui se refirió a la idea planteada por expertos en finanzas de que la emisión “imprudente” de billetes esconde un tipo de manipulación de moneda.El viceministro opinó que es probable que la nueva política monetaria de Estados Unidos tenga “efectos desbordantes” que podrían llegar a provocar una “inundación” si no se toman medidas al respecto.”La comunidad internacional tiene razones para estar preocupada, por lo que la parte estadounidense debe dar una explicación apropiada sobre su decisión”, declaró Cui.

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EE UU reactiva la compra masiva de bonos del Tesoro

Publicado el Noviembre 4, 2010 por escudrojo
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Tomado de :: informa-TICO / 04 de noviembre de 2010 :: 01:29 pm.

Una política monetaria irresponsable

Servio Escudrojo

Una medida deseperada con la que parece quemar los últimos cartuchos de política monetaria para reactivar la economía.  Con estos 600.000 millones de dólares adiconales, la tasa de los bonos del tesoro caerá a mínimos históricos, con lo que desincentivan la adquisisión de éstos por parte de los inversionistas domésticos y extranjeros.

Una medida como esta no puede menos que causar una caída adicional en la cotización del dólar en los distintos mercados mundiales, con lo que la FED continúa con su política de inundación con dólares del mercado internacional.  Una política monetaria irresponsable; más aún cuando su moneda es la moneda de cambio universal.

Ante esta situación mal hace el Banco Central de Costa Rica en mantener una política de compra de dólares para acumular reservas internacionales, cuando éstas recibirán tasas cercanas al 0% y sufrirán tasas crecientes de devaluación con respecto al resto de la monedas.

Parece que es tiempo de reelaborar la política de tipo de cambio, con la incorporación de una canasta de monedas internacionales sólidas, para fijar el tipo de cambio con el dólar.

La revaluación del colón con respecto al dólar debilita nuestra capacidad de competencia con los productos estadounidenses pero le da una mayor capacidad de compra al pueblo de Costa Rica.  Al fin y al cabo, hoy día, en las condiciones económicas globales, el mercado no es sólo Estados Unidos, el mercado es el mundo.

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3 respuestas a Hechos relevantes de la Economía Global

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