Introducción a un análisis estructural de los resultados electorales


Un Caballo de Troya en la República

-Sergio Reuben Soto-

Creo que se hace necesario llamar la atención en el hecho de que la mayoría de los análisis de las elecciones del 4 de febrero hacen referencia al inesperado resultado, como producto de la vulgarización de la fe y de los principios religiosos, de la ignorancia de algunos sectores de la población o, cuando menos de su candidez ante las prácticas mágico-religiosas, y apuntan a las condiciones de pobreza en algunas zonas y regiones del país, a su abandono institucional y, algunos, han señalado al clientelismo como instrumento de acción política, con que los partidos tradicionales han venido ejerciendo su responsabilidad de representación ciudadana.

O sea, son análisis de coyuntura, de causa-efecto inmediato, descontextualizados, desubicados.  No se plantean las causas estructurales más propias, del por qué se presentan esas condiciones en la población, del por qué el país está marcado por una desigualdad en la distribución del ingreso nacional y en la atención institucional de su población que convierten a algunas personas en ciudadanos de segunda clase; del por qué ciertas poblaciones, ciertos sectores y regiones del país recurren a creencias religiosas para poder enfrentar los retos que les presenta la supervivencia diaria…,  cuando toda sociedad civilizada, el ideal de toda república soberana e independiente como la nuestra, es el de ofrecer a todos sus ciudadanos y a cada una de ellas, las condiciones y formación suficientes para vivir una vida digna como la que ofrece el resto de la comunidad de naciones desarrolladas.

Hoy los resultados de las elecciones del 4 de febrero, nos tienen en la palestra internacional como una sociedad que ha escogido el camino de los principios religiosos, por el camino de los principios de la república; por haber preferido el principio de gobierno con leyes dfundafas en tradiciones religiosas, en vez de preferir el principio de gobierno con leyes instituidas colectiva y socialmente,  concertadas bajo un régimen de derecho, en el marco de un ordenamiento jurídico.

Pero ¿por qué ha sucedido esto?, ¿por qué la democracia no ha funcionado como institución republicana y nos tiene al borde de una crisis de organización social?  ¿Cómo y cuándo fue introducido el Caballo de Troya en la ciudad republicana, en el recinto del ordenamiento jurídico republicano?

Los dedos acusadores no pueden dejar de apuntar a los partidos políticos como entes representantes de los sectores sociales ante el Estado, como correas de transmisión de los intereses y necesidades de todos los sectores que se dicen representar, con la institucionalidad a la que el pueblo le ha transferido el poder de gobernar.  No pueden dejar de apuntar esos dedos acusadores, a los dirigentes de esos partidos, algunos enceguecidos por el poder o incapaces de reconocer los retos históricos que enfrentaba la sociedad, otros encandilados sencillamente por el brillo del crecimiento económico, por el enriquecimiento material de la sociedad, por el ensanchamiento de los mercados, de las relaciones comerciales bi y multilaterales…, sin parar mientes en la educación, enla necesidad de su adecuación histórica, sin parar mientes en la distribución de esa riqueza, en la necesidad de darle a todos sus ciudadanos y a todas sus ciudadanas las oportunidades y capacidades para ejercer sus derechos, y formar su arbitrio…,  sin parar mientes en el ejemplo de probidad que debían dar en la gestión pública encomendada.

La desigualdad y la pobreza material, la marginalidad social y económica generada por el sistema resultó en una desigualdad cultural de entendimiento y razón, en un servilismo político alentado por el clientelismo.  La política convertida en plaza de mercaderes, en compra de votos y de puestos de representación popular; en venta de favores y de privilegios…, y en un mar de promesas incumplidas para las grandes mayorías.

¿Y cómo impedir así que un pastor de almas y unos trashumantes de emotividades y esperanzas de salvación, de reinos en otros mundos, no substituyeran a la promesa republicana de libertad, igualdad, fraternidad cuando está había sido mancillada por la clase política?

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Acerca de sreuben

Economista y Sociólogo
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