Las bolsas no son las culpables, ellas son sólo un instrumento


Wall Street no es la causa, hay que buscar la apropiación democrática y popular de los recursos para la inversión.

 

-Servio Escudrojo-

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En estos dos últimos años se ha instalado una campaña contra Wall Street y el comportamiento angurriento de las corporaciones que constituyen a ese sector de la economía de los Estados Unidos.  Esa campaña busca señalar cómo las decisiones que se toman entre sus miembros están conducidas fundamentalmente por la codicia; por la necesidad de aumentar hasta límites inadmisibles los beneficios obtenidos de su actividad económica.  Wall Street se ha convertido, así, en el origen de todos los males que padece la economía norteamericana y, por extensión y control, de toda la actividad económica mundial.

No son pocos, ni desconocidos los que han comenzado a presentar esta imagen de lo que podríamos llamar el walestritismo (o bolsismo, o lonjismo), como un comportamiento indebido no sólo para el desempeño económico de una nación, sino también para el bienestar general de los pueblos.  Y esa cruzada de desprestigio encuentra tierra fértil, en la campaña preuno.pngsidencial de los Estados Unidos, cuando el candidato por el partido demócrata Bernie Sanders enfoca su discurso electoral en la crítica de las corporaciones inscritas en Wall Street, la lonja accionaria más grande del mundo  y, desdes ahí, jóvenes e instruidas, marginados por las relaciones de reparto de la riqueza social, excluidas por su raza u origen, etc., levantan sus voces contra las prácticas y actividades en esos mercados, que resultan en el beneficio de unos cuantos y no de los intereses generales de la comunidad.  Se levanta el clamor contra el lonjismo y la conducción de la agenda política de ese país por los intereses de las grandes corporaciones regida por los dictados de la Bolsa de Nueva York.

De acuerdo con el escolasticismo económico (o neoliberalismo), las bolsas o mercados accionarios son instrumentos que permiten la más adecuada distribución de los capitales entre los ramos y empresas que los requieren, para así obtener el uso más eficaz de esos capitales.  Sin embargo, el desarrollo mismo de la acumulación de capital ha convertido a esos mercados en foros cerrados en los que se privilegian esas prácticas y actividades lesivas a los intereses generales de la comunidad.  Ahora bien, cuando se ve tras la lente de la economía política al lonjismo, éste puede comprenderse como el resultado de la naturaleza misma de las relaciones que rigen la actividad económica en el capitalismo y no, como se señala, de una especie de codicia o voracidad de los gerentes, administradores o dueños de las corporaciones que conforman al mercado. (Otras entradas en este Blog Escudrojo completan esta idea 1, 2, 3, entre otras).

Las relaciones capitalistas se orientan inevitablemente hacia la maximización de la ganancia o hacia las mejores tasas de rendimiento del capital invertido y esta orientación impone un compromiso por crear las mejores condiciones para reducirdos el riesgo por el capital invertido y asegurar la ganancia creciente esperada.  Mas estas condiciones se generan preferentemente por medio del control relativo de los mercados en que se compite y con el manejo de sus costos y precios.  La concentración y centralizzación del capital crea precisamente esas condicones.  Este es un aporte importante de la economía política a la compresión del capitalismo contemporáneo.

Así, en las lonjas accionarias o bolsas, las empresas con mejores rendimientos son las que pueden captar recursos para su crecimiento y desarrollo, pero éstas, sin embargo, no son ya, necesariamente, las empresas que las necesidades sociales requieren que crezcan o se desarrollen, sino que son las que mejor han sabido “gestionar” sus habilidades para ejercer dominio sobre sus mercados y sus precios.  La distorsión, como podrá comprender nuestra lectora o nuestro lector, engendra una distribución perversa de los recursos sociales, fortaleciendo una tendencia hacia la concentración del capital y la riqueza producido por éste, y el abandono de empresas y hasta sectores que se ven discriminados por la atracción de recursos hacia las empresas con mayores rendimientos…

Finalmente, para no alargar más esta exposición, el control de las longas y bolsas por parte del gobierno ─como propone Sanders con regulaciones sobre su funcionamiento, o impuestos sobre sus ganancias─, apenas logrará ciertas mejorías en la distribución de los recursos sociales disponibles, incluso, seguramente, a unos costos económicos y sociales altos, pero el mecanismo interno definido por las relaciones de producción capitalistas, queda indemne.tres

La única forma de reducir y finalmente eliminar el impacto negativo de la relación capitalista en la conducción de la creación y distribución del producto social de una nación, es desarrollando las condiciones necesarias para orientar los recursos sociales disponibles hacia las necesidades sociales por medio de la apropiación popular y democrática de su inversión, y no por medio de la apropiación privada de esos recursos y la lógica perversa de la maximización de la ganancia.

 

Acerca de escudrojo

Un libre pensador: Crítico de una sociedad en la que el capital organiza la vida Blog Escudrojo por Servio Escudrojo se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.Basada en una obra en http://www.escudrojo.wordpress.com.
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