Los economistas norteamericanos han comenzado a descubrir el agua tibia


-Por Sergio Reuben Soto

London1

Desde varias conferencias en TED (Michael Sandel) hasta los comentarios de los más reconocidos y renombrados economistas como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, han comenzado recientemente a cuestionar el funcionamiento de las sociedades capitalistas.

Sus criticas se ha ido acrecentando, desde posturas keynesiana y neokeynesianas levantadas inmedia­tamente que se desatara la crisis actual, a finales del 2008, hasta las más radicales que alcanzan ya…, posturas marxistas.

Los que hemos venido criticando las sociedades regidas por el capital desde la perspectiva que ofrece el pensamiento marxista, no podemos menos que llamar la atención sobre este hecho.

Lo mas destacable desde nuestro punto de vista es que ese proceso de aproximación a la crítica de la “economía convencional” (o de la economía escolástica como hemos propuesto llamarla en uno de nuestros escritos 1), se lleva a cabo en sus primeras etapas sin realizar una verdadera crítica de los fundamentos de dichas teorías. Sus propuestas de explicación de la crisis y sus correspondientes propuestas de soluciones se enmarcan estrictamente dentro del modelo standar de explicación del funcionamiento de las sociedades capitalistas. Fue la falta de regulación de los productos financieros ofrecidos por los grandes bancos la causa fundamental de la crisis surgida a finales del 2008, o fue la burbuja inmobiliaria creada por los bancos debido a un descuido en la valoración de la capacidad de pago de los deudores…, y más hacia el keynesianismo, el origen de la crisis y sus soluciones hay que buscarlos en la baja demanda agregada asociada con un lento, si no virtual estancamiento en los sala­rios reales de los trabajadores, asociados a su vez, a la exportación de capital, a la globalización y des­territorialización de la producción; lo que algunos llamaron en ese momento la “desindustrializa­ción” de la economía norteamericana.

Stiglitz, el más pEFReviewróximo a una crítica de los fundamentos del modelo por su percepción del mal funcionamiento de los mercados debido a la asimetría de la información entre los operadores (tesis que le valió el premio novel de economía junto con otros dos colegas en el 2001), no logra elaborar una crítica integral del modelo standar que explica los fenómenos económicos del momento. La crisis financiera del 2008 ha tenido un desenvolvimiento tan veloz y alcanzado tal profundidad que las posturas más críticas no fueron capaces de articular sus planteamientos teóricos con los hechos concretos del momento.

Si se revisa la literatura de los años siguientes a ese período, hasta por ahí del 2010 y mediados del 2011, esos son los principales argumentos de los economista norteamericanos.  Nada se ha dicho todavía sobre la concentración del capital, sobre las condiciones oligopólicas y monopólicas de los principales ramos de la estructura productiva y comercial de los Estados Unidos, sobre el poder de mercado de las corporaciones, ni sobre la enorme desproporción entre los ingresos de los sectores más favorecidos con las políticas neo liberales, las grandes corporaciones, en contra de la gran masa de empresas pe­queñas y medianas que apenas sobreviven sin capacidad de innovar y competir. En resumen, nada se ha dicho aún sobre la inadecuada locación de los recursos escasos entre las necesidades sociales, que se ha asentado en la sociedad estadounidense.

En otras palabras, nada se ha dicho aún sobre la posibilidad de que la crisis sea originada por un mal funcionamiento de las relaciones económicas constituidas en el seno de la sociedad norteamericana. Y nada se ha dicho aún sobre la influencia de las grandes concentraciones de riqueza y de medios de producción y de trabajo sobre las instituciones públicas y sobre el ordenamiento legal, de los países cuyo sistema productivo y distributivo está regido por los imperativos de la acumulación de capital; creando así un especie de “círculo perverso” que tiende a una asignación injusta, ineficien­te e ineficaz de los recursos escasos de una sociedad, entre sus necesidades reales.

Pero la profundidad que ha alcanzado la nueva “Gran depresión”, la extensión casi universal de sus consecuencias y, particularmente, el aún lejano horizonte de su final, ha hecho que los economistas más críticos pierdan una esperanza en que el sistema pudiera recuperar su antiguo lustre, incluso algunos basados en la misma “destrucción positiva” con la que Shumpeter había pensado la salida a las crisis periódicas del sistema; y comienzan a denunciar abiertamente las contradicciones fundamentales del sistema capitalista.

La más reciente manifestación de estas denuncias la encontramos en el mismo Stiglizt; que en un encuentro con uno de los más grandes sindicatos de los Estados Unidos, espetó a sus miembros un discurso que es digno de ser leído por su tono revolucionario.  El lector y la lectora interesados pueden consultarlo en este enlace.

Pero más aún, una de las críticas más vibrantes en esta misma dirección, ha sido hecha el 20 de octubre por nada más y nada menos que el legendario Allan Greenspan, anterior presidente de la Reserva Federal.  En una entrevista concedida a la BBC criticó lo que se ha venido llamando el “crony capitalism”, literalmente “capitalismo de amigos”, pero que en este blog hemos identificado como lo que realmente es: “capitalismo corporativo”; por el que las grandes corporaciones obtienen condiciones especiales para competir, no solo por sus lazos y conexiones con otras corporaciones y empresas afiliadas, deudoras, controladas, etc. (un largo etcétera que reune todas las formas imaginables para evitar la competencia de firmas oponentes), sino también el favor de las instituciones públicas con las que crean lazos de intereses político-económicos.  El y la lectora interesada pueden consultarlo aquí.

Así, los economistas estadounidenses han comenzado, cinco años después, a darse cuenta de una realidad oculta por la perspectiva ideológica que subyace a sus conocimientos “científicos” del comportamiento económico:  El capitalismo incuba las condiciones para que el mercado no pueda desempeñarse como el mejor instrumento de asignación de los recursos escasos de una sociedad, entre sus necesidades perentorias.  La regulación del uso del excedente generado por la propiedad de los medios de producción y trabajo, se hace una necesidad pública.

Nota del 31 de octubre:  Nouriel Roubini otro de los economistas estrella del firmamento económico estadounidense, se adhiere a la crítica del sistema capitalista, resaltando: “Cualquier modelo económico que no aborde adecuadamente la desigualdad se enfrentará en última instancia a una crisis de legitimidad. A menos que se recupere el equilibrio entre las funciones económicas relativas del Estado y los mercados, las protestas de 2011 se agravarán y la inestabilidad política y social perjudicará el crecimiento económico y el bienestar social a largo plazo.”  Vease Aquí.

Anuncios

Acerca de sreuben

Economista y Sociólogo
Galería | Esta entrada fue publicada en Economía de las Transnacionales, Economía global, Soluciones a la crisis y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s