Una hipótesis osada


Europa se encuentra al borde de una revolución social

¿caerá en ella?

Por Escudrojo

     Para los y las que tienen cierto conocimiento de la teoría revolucionaria de Karl Marx, deben reconocer que sociedades como la griega, la portuguesa, la española, la italiana, la irlandesa y la inglesa –para no citar a la francesa– tienen, ya enquistados en sus condiciones sociales, los principales ingredientes que propone esta teoría.

     La crisis económica, como sustrato fundamental, ha generado condiciones de inseguridad y convulsión social, que han puesto en evidencia la lucha oculta de clases, sus principales representantes y el papel aliado del Estado con la alta burguesíaNosmeanllueve.  El paro, la creciente desigualdad en la distribución del producto social, con su consecuente pobreza-opulencia por una parte, y por otra, asociado a estos dos ingredientes, la crisis del sistema de representación de intereses democrático burgués y la de sus principales actores; los partidos políticos y sus representantes políticos, ha hecho que éstos pierdan la legitimidad que les permite el ejercicio del poder y la fuerza pública.

     El escenario no puede ser más pre-revolucionario.

     Quedan no obstante, según una nuestra hipótesis, algunos elementos que tendrían aún “funcionando” al sistema como sostenido con alfileres…, y estos son fundamentalmente “culturales”.  Son los miedos, los temores por lo nuevo, los prejuicios ideológicos, las tradiciones sociales y religiosas.  Esos elementos están actuando como poderosos disuasivos de la rebelión.  (Un papa nuevo y con espíritu renovador, puede ser un influjo importante en estas condiciones).

Pero hay denmiedotro de la teoría revolucionaria marxista un elemento que parece ser, por lo menos en esta coyuntura, determinante en el desarrollo de los acontecimientos.  El hecho de que el sistema no haya entrado aún hoy en crisis abierta revolucionaria según esta teoría, nos hace pergeñar otra hipótesis.  Es que no hay una clara voluntad política de la clase revolucionaria de dar el salto.  Y esto obedece fundamentalmente, primero, a la incapacidad de su dirigencia para cooptar al resto de los sectores sociales que están ya, en este momento, conformando la clase obrera que supone la teoría: es un problema de conducción política, no tanto de representación en el marco del sistema de partidos, sino en el marco de la movilización social…, de articulación política de los movimientos sociales y obreros.  Y, segundo, a la incapacidad de esta dirigencia de elaborar una alternativa viable de organización social en la que los intereses de las grandes mayorías estén realmente en el primer plano de la acción de gobierno; y en el que se desmonte el eje de la acumulación (privada) de capital y se instaure el eje de la acumulación social de riqueza.

Sin esos dos elementos en el seno de la sociedad, la clase revolucionaria no puede desempeñar su papel propio.  Ella no ha podido darse nuevos dirigentes por la institucionalización que ha sufrido este proceso, y los dirigentes de los nuevos sectores sociales proletarizados, si es que ya los tienen, no han podido asumir la representación y dirección de la clase revolucionaria.  Así, los elementos revolucionarios objetivos se ven limitados a hegemonizar la acción social, permitiendo a los alfileres sostener el tinglado.

Mientras tanto, al menos en algunas de esas sociedades, la burguesía ha comenzado a revisar las estructuras económicas, sociales y políticas en busca de reformar el sistema de manera de paliar sus efectos sociales adversos, y darle aire a la acumulación (privada) de capital, reforzando obviamente todo el bagaje cultural burgués por medio de sus poderosos instrumentos mediáticos y de propaganda.  Las iglesias que administran los valores religiosos, aún cuando preñadas de teologías liberadoras, tampoco favorecen el cambio cultural que abriría la participación popular en la transformación social.

El riesgo que corre la teoría revolucionaria de Marx es, pues, que la clase dominante y explotadora logre reconstruir una condición social que reduzca los efectos perversos acumulados por la acumulación de capital desbocada que condujo a la crisis económica, y consiga restaurar un orden social que pacifique la revuelta social, evitando la transformación revolucionaria.

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Acerca de escudrojo

Un libre pensador: Crítico de una sociedad en la que el capital organiza la vida Blog Escudrojo por Servio Escudrojo se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.Basada en una obra en http://www.escudrojo.wordpress.com.
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