La desigualdad no es inevitable


La desigualdad es hija del capital

Un comentario de Sergio Reuben a un artículo reciente de Joseph Stiglitz

En un vibrante artículo en el New York Times Josepf Stiglitz economista norteamericano de gran prestigio, laureado en el 2001 con el premio Nobel de economía, expone el gran problema social, político y económico que implica la creciente desigualdad en los ingresos de la población norteamericana. Interesados pueden consultarlo en http://opinionator.blogs.nytimes.com/author/joseph-e-stiglitz. Y una traducción libre al Español Traducción-Inequality-The grate Divide.

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Su planteamiento consiste fundamentalmente en señalar que esa desigualdad no es indispensable para el crecimiento económico.  Y para ello hace referencia al inmenso estudio histórico de Thomas Piketty publicado recientemente con el nombre de El capital en el siglo XXI, donde quedan plasmados los diferentes momentos, en los siglos anteriores, en los que se pueden encontrar períodos donde se reduce sustancialmente la desigualdad y otros en los que aumenta.

Stiglitz no es un economista marxista; pero ha logrado quitarse las anteojeras que impone la teoría neoclásica en cuanto al funcionamiento imperfecto de los sistemas económicos contemporáneos.  Observa así la tendencia a una creciente acumulación y concentración del capital en pocas manos, al control de los mercados por las grandes corporaciones, al debilitamiento del poder de compra de los trabajadores y, en general, de los asalariados, a la reducción del papel del Fondo Público en la creación de bienestar común, y, desde luego, a la apropiación de la riqueza generada socialmente entre un grupo cada vez menor de individuos, que muestran las organizaciones capitalistas contemporáneas.

Las causas de esa tendencia observada, desde que no cuestiona el modelo estandar de explicación del comportamiento económico, no siempre logra identificarlas cabalmente. Su razonamiento en el marco de tal modelo, lleva a Stiglitz a encontrar en la política y en las políticas económicas y sociales, el origen de esa tendencia. Es la corriente económica que ve en la baja de la regulación social del sistema, llevada a cabo por los gobiernos de la Thacher y de Reagan, y pregonada e impuesta urbi et orbe por los organismos crediticios internacionales, la que se encargó de crear la base para eliminar o cuando menos reducir la regulación social requerida por el capitalismo. Es un planteamiento, como puede verse, eminentemente postkeynesiano: el estado regulando al capital para evitar las consecuencias deleznables inherentes al proceso de su acumulación.

El problema que presenta su crítica al capitalismo norteamericano (y con él al capitalismo general) es que no trasciende a las relaciones económicas y sociales que están en el sustrato de esa organización; concretamente la apropiación privada del excedente socialmente generado, con fines meramente de enriquecimiento. Quizá la vislumbra cuando menciona de paso la necesidad de acabar con los mecanismos “busca renta” o rent seeking que caracterizan al comportamiento de los empresarios. Ya nosotros los habíamos caracterizados como unos comportamientos originados en la necesidad de “supervivencia capitalista” de las empresas (Reuben, 2009, 2012), pero Stiglitz lo ve como un resultado de la avaricia de sus dueños.capitalismo-es-crisis

Y ahí reside, a nuestro buen entender, la diferencia entre una visión postkeynesiana del sistema capitalista y una visión crítica de sus fundamentos. Stiglitz no ve en las tendencias indeseables del sistema, que Piketty demuestra con profusión de datos históricos, la expresión de la contradicción esencial entre una producción y distribución del producto social fundada en intereses individuales de enriquecimiento y esa producción fundada en intereses colectivos de bien común.

El capital es una relación social entre los medios de producción y trabajo de la sociedad y los individuos de esa sociedad. Es un acuerdo tácito que surge como resultado de la quiebra de los distintos sistema “feudales” o teocráticos de producción.[i] Una relación por la que se le concede a una persona la patente de apropiarse del excedente generado en la producción (combinación de medios y trabajo) y usarlo con cierta discreción. Pero la extensión, a esta apropiación, del derecho de propiedad privada consuetudinario, rápidamente la convierte en propiedad de los dueños de esos medios, propiedad de los portadores de esa patente, con todos los derechos que supone ese título. Más aún, la necesaria conversión de ese excedente en forma de dinero (de riqueza genérica) le da a ese excedente el carácter de riqueza privada.

Ha sucedido así 2salrioseeuuuna transmutación fundamental. De excedente de explotación socialmente generado se ha convertido en riqueza privada. Y los deberes de uso discrecional que suponía el uso de ese excedente por parte del patentado, se borran con los derechos que concede la propiedad privada sobre ese excedente. El capital aparece así como la transformación del excedente social en riqueza privada.

Una vez posicionados en esta perspectiva no es difícil entender el desarrollo del capital y sus tendencias históricas. La concentración de éste es un imperativo de la firma que ve en la competencia una amenaza a su existencia, y la acumulación y concentración de éste como una forma de reducir o controlar esa amenaza. Y el aumento de esa capacidad redunda en un aumento de la riqueza de sus dueños. La mesa está servida para el banquete. La supervivencia en la competencia termina subyugando la libertad de los mercados y éstos ya no pueden arbitrar la distribución de los recursos escasos según las necesidades perentorias comunes.

El sistema camina inexorablemente hacia rompimientos periódicos del proceso de acumulación, hacia crisis de sobreproducción o hacia crisis de desproporción, hacia equilibrios inestables de corto plazo e inequitativos en razón de la distribución del producto socialmente producido. El “pueblo” tiene derecho de rebelión.

 

[i] - En el feudalismo europeo el monarca y la nobleza, en sus primeras expresiones, debían usar el excedente social discretamente, sabiamente. Y el “pueblo” tenía derecho de revuelta contra los abusos de los depositarios de ese excedente. De hecho, para muchos historiadores, la “revolución inglesa” entre 1640 y 1660 fue una respuesta a las costumbres desordenadas y suntuosas de la corte de Charles I de Inglaterra; y la revolución francesa un siglo después es la respuesta popular a las de la corte de los Luises.

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Se duplica la pobreza en el Reino Unido


En los últimos 30 años, y alcanza el 33% de las familias

Austerity

El 19 de junio pasado la agencia EFE reportó que la cantidad de hogares que viven en el Reino Unido en situación de pobreza se ha duplicado desde los años 80, al afectar al 33% de ellos, según un estudio divulgado por el Consejo de Investigación Económica y Social.

El análisis, realizado por varios académicos, señala que si bien la economía británica ha crecido en los últimos treinta años, el número de familias que viven por debajo de las necesidades básicas, como alimentos, ropa o calefacción, ha llegado al 33%.

Así, casi 18 millones de familias que viven en el Reino Unido no disponen de una vivienda adecuada ni pueden alimentar a los niños con comida sana, mientras que muchos no tienen ingresos para realizar actividades como comer en casa con amigos.  Y esta situación se da incluso en hogares en los que sus miembros no son desempleados; lo que apunta directamente a la condición deplorable de los salarios.

Los expertos piden al Gobierno que tome medidas para atajar un problema que parece ir en aumento y que pone en peligro la cohesión del reino.

Puede verse también el informe del The Independent http://www.independent.co.uk/news/uk/politics/deprivation-britain-major-new-survey-reveals-that-poverty-is-getting-worse–even-among-working-families-9547039.html

 

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¿Hay solución para la crisis económica contemporánea?


No hay solución a lo Krugman-Keynes

English Version  Because the prestige

por Sergio Reuben Soto

Publicado originalmente el 12 de junio de 2012

           Por el prestigio que ha adquirido Paul Krugman como crítico de la política económica neoliberal, y particularmente de la política restrictiva del gasto público; sus recetas para salir de la crisis económica en que se encuentra el mundo desarrollado gozan de gran audiencia y consideración.

           No obstante, desde la perspectiva que se ha venido desarrollando en este blog, sobre los orígenes de la crisis; fundando ésta en la enorme desigualdad en la distribución del ingreso acumulada durante las reformas neoliberales, las propuestas de política económica que formula el laureado economista no tienen un asidero teórico d largo aliento.

           Y no es tanto por la crítica que ya desde ciertas instancias académicas se le ha comenzado a hacer a sus propuestas –como por ejemplo el comentario de Michael Hudson http://bit.ly/KyIoEo, criticando el descuido del efecto de la deuda creciente sobre la economía real que contienen tales propuestas–, sino más bien, y sobre todo, por la falta de reconocimiento de los efectos de desproporción en la estructura productiva y en la de distribución, que tiene el aumento del gasto público y privado; mientras no se corrija debidamente la distribución del capital y la riqueza.  O, en plata blanca, mientras no se reforme la estructura de la propiedad del capital.

           Hudson tiene razón, cuando dice que el aumento del gasto público –y por su vía del privado–, por el camino fácil del crecimiento de la deuda, limita el crecimiento económico cuando el servicio de ésta impone en el consumidor una restricción intuitiva al gasto.  ¿Cómo pueden gastar los trabajadores norteamericanos –se pregunta– cuando más del 75% de su salario se va en pagos a su deuda?  Amén que, cuando esta deuda es en divisas –como sucede en los países periféricos–, la inflación que provoca el gasto financiado con deuda determina una devaluación de la moneda doméstica que hiperboliza en términos nacionales el costo de la deuda internacional.  Difícilmente el aumento de las exportaciones que provocara la devaluación cubriera el aumento exponencial de la deuda internacional (recordemos la América Latina entre 1980 y 2000).

           Pero Hudson le queda debiendo a la teoría económica, como también Krugman, cuando no logran advertir otro efecto económico fundamental que han causado los rescates financieros a la carta; y desde luego, cualquier política económica que en las condiciones actuales, ponga dinero impreso en manos privadas.  Es cierto que éstos, a su manera, han impedido el colapso del sistema financiero; hoy día a la base del proceso de acumulación de capital, y por tanto de la actividad económica.  Pero han impedido que las desproporciones en la distribución del capital, acumuladas por varías décadas, se redujeran creando condiciones más favorables para una distribución del ingreso nacional más proporcional a las necesidades y contribuciones de los distintos estratos sociales y sectores productivos.  Sólo el colapso de estas firmas habría podido restablecer proporcionalidad en una estructura con atrofias e hipertrofias sectoriales; pero éstas firmas ya eran demasiado grandes y fundamentales para quebrar…

           He ahí la cola del Diablo.  ¿Cómo hacer para que una estructura con una alta concentración de capital, con mercados imperfectos, monopolizados, cartelizados, como la actual, distribuya cabalmente el producto colectivo de manera que esta distribución active la producción?  Keynes divisaba el gasto público dinamizando la demanda agregada, pero cuando ésta está fundamentalmente en manos de unos pocos, los recursos públicos se esterilizan en forma de ganancias corporativas; con poco efecto estimulador en la actividad productiva y económica general.

           Así, la quiebra (la destrucción positiva de Shumpeter) mecanismo fundamental del capitalismo primitivo, ya no es una solución; el Estado capitalista actual ve en ella una amenaza a todo el sistema…, y no se equivoca.  El colapso de los grandes bancos estadounidenses rescatados con billones de dólares entre el 2009 y el 2010 hubiera sido catastrófico para todo el sistema económico norteamericano; como sería hoy el colapso de los bancos españoles para toda la eurozona.

           El aumento del gasto público por medio de rescates públicos a las empresas quebradas, en el marco de una estructura altamente concentrada de la propiedad de los medios de producción y trabajo, no puede actuar estimulando la economía como en el modelo keynesiano clásico.  Los canales por donde fluyen los recursos frescos hacia la economía real, hacia la demanda efectiva, hacia el estímulo del emprendedor, de la innovación y del esfuerzo, para ofrecer los bienes demandados por la sociedad han sido tupidos por las cortapisas puestas por las grandes corporaciones para hacerse de una creciente tasa de ganancia.

           Más aún, el mero gasto público en infraestructura, o en las mismas educación o salud públicas –una receta que vienen repitiendo algunos economistas como solución a la crisis actual– sólo limitadamente puede contribuir (si nos atenemos a este razonamiento) a estimular la actividad económica.  La altísima concentración y centralización de la propiedad del capital en nuestras sociedades, actúa como un remolino en el mercado, succionando estos recursos; evitando su dispersión en forma proporcional a la contribución de los factores productivos reales.

           La solución hay que buscarla entonces por el lado de la reestructuración de la propiedad del capital, del estímulo de la pequeña y mediana propiedad, del rompimiento de las grandes corporaciones, de la participación estatal, colectiva, cooperativa en la propiedad de grandes empresas, por el lado de la creación de empresas estatales en sectores estratégicos para un desarrollo socialmente sostenible, y por el lado del mejoramiento de la distribución del ingreso entre capital y trabajo.

             Es una solución económica y política.

           Otras lecturas sobre el tema en el Blog Escudrojo:

“The Economist” sede ante la evidencia

Tomar a los banqueros como chivos expiatorios de la crisis es un craso error

La sociedad estaounidense está descubriendo el agua tibia

Vías por las que transita la dinámica social contemporánea

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Disminución del dinamismo empresarial en los Estados Unidos


Una constatación de los supuestos de la Economía Política

    Servio Escudrojo

     Esta información que consigna The Economist, ( http://www.economist.com/news/united-states/21601837-american-dynamism-dimmed?fsrc=scn/tw/te/pe/ed/americandynamism ) relacionada con la caída de la fundación de nuevas empresas desde hace ya varios años en los Estados Unidos, no hace más que confirmar los supuestos desde dónde hemos venido sosteniendo nuestro diagnóstico de la crisis económica contemporánea.

American DimmedEfectivamente, como lo señala el mismo informe, ese resultado no puede ser más que producto de una largamente reconocida tendencia del capital a concentrarse; esto es, a crear grandes conglomerados de medios de producción contra los cuales los nuevos emprendimientos no pueden competir y desarrollarse.  Más aún, esta tendencia genera también, como se prodrá comprender, una concentración de la propiedad de esos medios; es decir crea la condiciones fundamentales para un reparto del producto social, del resultado de la actividad productiva total, desigual e injusta.

La concentración del capital y su centralización en pocas manos, impide que el mercado pueda funcionar como un medio eficaz y eficiente de asignación de los recursos escasos entre las necesidades sociales perentorias.  Así, el mercado conforma una estructura productiva orientada por una demanda deformada por la distribución del ingreso indebida según las necesidades sociales.  Creando burbujas que pueden reventar ante determinadas condiciones económicas, políticas y sociales.

La regulación de la concentración del capital por medio del Estado, controlando los altos ingresos de las empresas que dominan en sus ramos con procediminetos oligo monopólicos, apoyando la generación de nuevas empresas con subsidios de diverso tipo, creando emprendimientos públicos en ramos y sectores estratégicos para el desarrollo nacional o, igualmente, con acuerdos entre empresarios privados y el Estado, e impulsando la generación de empresas cooperativas, comunales o de los trabajadores, que tengan como objetivos no la simple y llana ganancia sino metas de orden social, entre otras medidas, promoverán condiciones para una organización social de nuevo cuño.

La participación del Estado como ente regulador y conductor de la inversión y de la producción nacional tiene su origen en su carater propiamente político; no determinado por la valoración del capital sino por la busca del bien común.  Sus objetivos se forman en la participación y en la voluntad ciudadanas y no en los mecanismos valorativos de los precios formados en mercados controlados.

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El Bloque Hegemónico Judeo-Anglo-Americano


Hipótesis para construir una categoría que contribuya a describir el mundo contemporáneo:
El Bloque Hegemónico JANAM

-Por Escudrojo-

I.-  Introducción

En varias ocasiones, en este blog, se ha hecho referencia al concepto “Bloque hegemónico JANAM” o también “Cadena hegemónica JANAM”, para referir un hecho económico, político y cultural detectado en las observaciones sobre la realidad mundial. El término JANAM son las siglas de Judeo-AACapAnglo-Americano, que recoge el origen nacional de las fuerzas sociales, económicas y políticas que componen dicha cadena o bloque. En realidad debería llamarse Isra-Anglo-Americano, algo así como ISRANAM, pero nos ha parecido menos cacofónico el primero.
Este concepto está asociado a otro epistemológicamente cercano el de “Capitalismo Angloamericano” que ha sido estudiado desde disciplinas sociales tales como las ciencias políticas y la economía, para describirlo, en palabras de la Investopedia:

“Una forma de capitalismo que no sólo se suele asociar con el Reino Unido y los Estados Unidos, sino que también caracteriza a las economías de países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda e Irlanda. Tradicionalmente ha sido asociado con las tendencias de mercado libre, que caracterizan a los mercados financieros y laborales menos regulados. Se diferencia de su homólogo, el capitalismo continental [europeo], más centrado en la redistribución controlada por el Estado de la riqueza. La mayoría de los países de Europa continental, como Francia, Italia y Alemania poseen una forma de modelo económico continental.” 1

Mas el concepto de “cadena hegemónica” es más amplio que el mero conjunto de relaciones económicas que recoge el capitalismo angloamericano. Lo incluye, claro está, pero pretende incorporar otro conjunto de relaciones e instituciones formales e informales que le dan solidez estructural al concepto.

II.- Definición de Bloque hegemónico

Hegemonía es un concepto que trabajó uno de los grandes teóricos del marxismo, el italiano Antonio Gramsci.2 En ése aglomera el conjunto de situaciones y acciones sociales y política que conducen a un grupo, a dirigir a otros. En Gramsci –según A. Olivé, autor de la cita hecha en nota final anterior– las instituciones y acciones culturales e ideológicas juegan un papel determinante en esa dirección; pero en Lenin, serían más bien las de naturaleza política las que determinarían la capacidad de dirigir. En palabras del mismo Gramsci :

“…donde se logra la conciencia de que los propios intereses corporativos, en su desarrollo actual y futuro, superan los límites de la corporación, de un grupo puramente económico y pueden y deben convertirse en los intereses de otros grupos subordinados. Esta es la fase más estrictamente política, que señala el neto pasaje de la estructura a la esfera de las superestructuras complejas, [...] determinando además los fines económicos y políticos, la unidad intelectual y moral, planteando todas las cuestiones en torno a las cuales hierve la lucha, no sobre un plano corporativo sino sobre un plano “universal” y creando así la hegemonía de un grupo social fundamental sobre una serie de grupos subordinados.

Así, para efectos de este post, el concepto de hegemonía codifica el conjunto un tanto más vasto de acciones e instituciones sociales, culturales y económicas que permiten configurar un modelo de sociedad a alcanzar. Por tanto, recoge una propuesta general de relaciones culturales, políticas y económicas suficientemente coherente entre sí para hacerlas verosímiles y alcanzables; constituyendo pues, una ideología. 3

III.- Bloque hegemónico JANAMAmericanWay

Estamos conscientes de las dificultades de formalizar el concepto; pero la idea con esta nota no es esa; sino proponer el concepto y divulgarlo de manera que pueda irse construyendo a partir de generalidades.
El bloque hegemónico JANAM es, pues, una propuesta de organización económica, política y cultural que se basa en tres pilares fundamentales: el capitalismo angloamericano como paradigma económico, la democracia representativa burguesa como paradigma político y the american way of life como paradigma social. Este último contempla algo más que una sociedad del consumo, una exaltación del individualismo y del pragmatismo; como lo describió Will Herberg en 1955:

El estilo de vida americano es individualista , dinámico y pragmático. No sólo afirma el valor supremo y la dignidad de la persona , haciendo hincapié en la actividad incesante, en el nunca descansar, en el siempre ‘salir adelante’, sino que define una ética de la autonomía, del mérito, y del carácter, y del logro : ” Hechos, no credos ” es lo que cuenta . El ” American Way of Life” es humanitaria ‘ con vista a futuro’, optimista. Los estadounidenses son simplemente las personas más generosas y filantrópicas del mundo, en términos de su pronta respuesta y prodigalidad por el sufrimiento en cualquier parte del mundo . El estadounidense cree en el progreso, en la auto-mejora, y bastante fanáticamente en la educación. Pero, sobre todo, el americano es idealista. Los estadounidenses no pueden seguir haciendo dinero o lograr el éxito mundano, simplemente por sus propios intereses; tales cosas ‘materialistas’, en la mente americana, deben justificarse en términos ‘superiores’, en términos de ‘servicio’ o ‘guía’ o ‘bienestar general’… Y por ser tan idealistas, los estadounidenses tienden a ser moralistas; inclinándose a ver todos los temas de las cuestiones de la moral tan simples como en blanco y negro.”

Esa vía norteamericana de vida o sueño norteamericano ha cautivado al mundo, independientemente de lo cierta o verdadera que en la realidad sea. Pero junto con los otros dos paradigmas, constituyen un poderosos imán ideológico.
Finalmente, el tercer invitado, el pueblo de Israel debe incluirse por la influencia histórica de este pueblo en los valores occidentales y en la constitución del capitalismo, mas fundamentalmente por su influencia cultural notable en la constitución del sueño americano (una especie de epifanía de su “tierra prometida”). Y, más recientemente, por la importancia de su rol geopolítico en el Medio Oriente (zona caliente para el modelo) y por el papel preponderante de sus hijos en el capital internacional.4

IV.- ¿Cómo se expresa el Bloque Hegemónico JANAM?

AmercWaySe ha expresado principalmente como una fuerza orientadora y conductora de los cambios en las sociedades occidentales durante el siglo XX y estos primeros años el siglo XXI. Su constitución probablemente data desde el ascenso del nacional socialismo en Europa, y su consolidación se habría dado con el triunfo de los aliados (fundamentalmente EEUU e Inglaterra) en la II Guerra Mundial. La reconstrucción europea y japonesa está marcada ya por una orientación del Bloque.5

No obstante, la hipótesis de trabajo que proponemos es que los primeros esfuerzos por crear una comunidad económica continental europea por los años 50 del siglo pasado, obedecen al interés de los líderes de esos países de romper las amarras con ese modelo que implicaban, desde luego, limitaciones para expresar su ethos histórico, pero particularmente que limitan su capacidad de acumulación de capital propio. Mientras que el Japón, no sabe construirse un grupo de aliados que le permitan configurar una alianza hegemónica con la que romper con la dominación del JANAM en el lejano oriente y queda así inevitablemente orbitando alrededor de éste.
A partir de ese momento, aunque sea de manera vaga, comienza a surgir una contradicción, que no llega a confrontación, de algunos pueblos con el modelo JANAM.
A partir de los años 80 del siglo pasado, no obstante lo antes señalado o en parte debido a ello, el bloque hegemónico comienza a diseñar una estrategia más agresiva. Independientemente de las razones que lo impulsen, busca convertir su influencia en occidente, en un una influencia a escala global.
El “imperialismo” puede ser una buena referencia para incorporar un conjunto de fenómenos como los que estamos describiendo con el bloque hegemónico JANAM, pero, como se mencionó brevemente en una notas al final, este concepto no ha recogido históricamente algunos hechos importantes que sí incorpora el segundo. La avanzada que hace JANAM se amplía a zonas fundamentales de la actividad social, económica y política de los pueblos, hasta diseñar un modelo de sociedad, ahora virtualmente universal.

V- Algunas reacciones al Bloque Hegemónico JANAM

Concluimos la nota señalando que a partir de este esfuerzo “civilizatorio”, pero no solo por él, sino porque el modelo económico de capitalismo anglosajón comienza a mostrar sus debilidades –en otras entradas de este blog se ha mencionado que es la misma escala global la que lo hace entrar en crisis– así como serias conscuencias en el ámbito ecológico, algunos pueblos comienzan a mostrar malestar y disconformidad con lo que el modelo onírico o “sueño norteamericano” les ha deparado.
Valga la oportunidad para mencionar el esfuerzo de algunos pueblos latinoamericanos por construir un proyecto unasurmapasociedad que se desprenda de las amarras de la hegemonía del bloque dominante, y dé paso a las potencias implícitas de nuestras culturas aborígenes. Esfuerzo a nuestro entender histórico, porque a no ser por algunas manifestaciones desordenadas en los países del medio oriente, hasta ahora las grandes civilizaciones de otros tiempos como la india y la china, no parecen resentir el pulso a que los está sometiendo la hegemonía del bloque JANAM.

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1- “A form of capitalism that is usually associated with the United Kingdom and the United States, but also characterizes the economies of such countries as Canada, Australia, New Zealand and Ireland. It traditionally has heightened free-market tendencies, characterized by less regulated financial and labor markets. It differs from its counterpart, continental capitalism, which is more state-controlled and focused on wealth redistribution. Most of the countries in continental Europe including France, Italy and Germany possess a form of the continental economic model.”, http://www.investopedia.com/terms/a/anglo-saxon-capitalism.asp. Puede verse además sobre este concepto, Wikipedia, “Anglo-Saxon model”, http://en.wikipedia.org/wiki/Anglo-Saxon_model y recientemente, Irving, George, “Has Anglo-American Capitalism Run Out of Steam?”, http://www.social-europe.eu/2014/03/anglo-american-capitalism-run-steam/ , e idem, “Super Rich”.

2- http://kmarx.wordpress.com/2012/09/11/el-concepto-de-hegemonia-en-gramsci/#comment-2085.
3- Idem
4- http://en.wikipedia.org/wiki/American_way, puede verse también “12 Concepts that Shape the American Way of Life”, Wellstone Inter. H School, http://wellstone.mpls.k12.mn.us/12_concepts_that_shape_the_american_way_of_life
5- Es probable que haya expresiones semejantes en la historia europea y occidental, en la que otros actores se desempeñaron como bloques hegemónicos. De hecho, el imperio español del siglo XVII y la Francia napoleónica, ejercieron influencias prácticamente universales en varios ejes del desarrollo de las sociedades de su época. Y es importante anotar, solo para dejarlo mencionado, que el concepto de “Imperialismo” tiene que ver con algunos elementos del bloque hegemónico. Más el de Lenin, que es más inclusivo, y menos el de Hilferding, que hace referencia fundamentalmente al capital financiero. Pero dejémoslo aquí para no alargar estas notas.

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¿Podrá China reorientar su desarrollo económico?

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Por Escudrojo- English Version: CanChinaReorientEconomicDeveloment- De todo el mundo es conocido que el desarrollo económico de China ha sido llevado a cabo por un modelo altamente deficiente en términos de costos ambientales y nivel de vida de sus ciudadanos. No … Sigue leyendo

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Estado de la Globalización


Estado de la Globalización y crisis económica

Transformación del proceso de acumulación de capital y sus límites históricos

Sergio Reuben Soto

Primera etapa de la globalización, homologación de la institucionalidad comercial

Esta transformación, sin embargo, para ser efectiva, ha requerido una transformación también importante en la estructura de la economía global

El proceso de desindustrialización por el que ha pasado la economía de los EEUU a partir de finales de los años 70, ha creado en ese país una estructura económica basada en los servicios.  Servicios, por una parte, relacionados con la administración a distancia de las sucursales y filiales y, por otra, particularmente, relacionada con servicios financieros de inversiones y cobros a distancia.

Esta transformación, sin embargo, para ser efectiva, ha requerido una transformación también importante en la estructura de la economía global; de manera que la propiedad privada extranjera sea debidamente reconocida en cada uno de los países donde el capital norteamericano fluye, así como los flujos de retorno que esas inversiones generan.  Amén, claro está de todo un conjunto de derechos de propiedad que van junto con las inversiones materiales.

La apuesta del capitalismo norteamericano por la globalización del proceso de acumulación de capital o, como otros la denominan, por su “desterritorialización” requería por tanto, aplicar todo el poder político con que cuentan los Estados Unidos, en la busca de una homolo­gación de condiciones de la economía internacional y una orientación de las legislaciones nacionales o regionales, en la dirección de atender debidamente las necesidades de ese proceso globalizado de acumulación del capital norte­americano.  Ocioso es decir que al iniciarse esta transformación, otros capitales, como los asentados en los países europeos y particularmente los residentes en Gran Bretaña y en otros países que levantan la cola del capital norteamericano, se plegaron a éste.  No debe olvidarse que la globalización de la acumulación de capital no es el resultado de un capricho de las elites del poder estadounidense, sino una necesidad del mismo capital por obtener mayores tasas de ganancia, disminuidas durante los años 50 a los 70 por el Estado de Bienestar; pero también, y de forma muy importante, por los mismos niveles de concentración del capital alcanzados en las economías domésticas.  Así, la aventura norteamericana pareció atractiva y realizable para los principales capitales del mundo desarrollado; que confiaron en el poder político-militar de los EE.UU. para allanar el camino.

La transformación se inició en los años 80 del siglo pasado y, a esta fecha, se encuentra a medio camino.  La modificación de los programas de préstamos para el desarrollo del Banco Mundial en los Programas de Ajuste Estructural, las acciones del Fondo Monetario Internacional por el “saneamiento” de la deuda internacional de los países emergentes, la acción vigilante del gobierno de los Estados Unidos (y de otros gobiernos con influencia en las zonas de desarrollo), en el despliegue por los gobiernos locales de lo que se llamó el Consenso de Washington, dieron sus frutos.  La potenciación de las elites de poder domésticas en los países de las regiones en desarrollo, vía apoyos de diversa índole de los gobiernos del Centro, generaron la “revolución neoliberal” en los primeros, creando una transformación en el seno de sus ordenamientos institucionales.  El Consenso de Washington se entronizó como el proyecto globalizador.

La segunda etapa

La reingeniería política ideó los tratados bilaterales y regionales como el Tratado Comercial México-Estados Unidos, y como el RD-CAFTA para Centroamérica y República Dominicana. 

La segunda etapa de esta transformación correspondió a la for­mu­lación de los tratados de libre comercio bilaterales y multilaterales.  Con ellos se fueron creando zonas de comercio que abrieron los espacios geográficos de las regiones, los territorios de las naciones y sus pobladores, a los capitales que ahora podían sin mayores riesgos usufructuar de los recursos naturales y humanos de esas regiones.  Las condiciones institucio­nales en las zonas de arribo de estos capitales y las condiciones internacio­nales para el traslado de los capitales y de sus ganancias entre las distintas regiones del globo, hacían rentables sus inversiones transfronte­rizas, ya no, como lo venían haciendo, entre los países industrializados, sino ahora, con los países periféricos.

Y esa etapa no ha concluido.  El fracaso del ALCA a escala latinoa­mericana fue un rudo golpe a esa hoja de ruta.  La reingeniería política ideó los tratados bilaterales y regionales como el Tratado Comercial México-Estados Unidos, y como el RD-CAFTA para Centroamérica y República Dominicana.  O los siguientes, entre Chile, Perú, Panamá y Colombia, con los Estados Unidos.  Y, finalmente, la Unión Europea y China entran en escena también con tratados bilaterales y multilaterales con países de América Latina.  La globalización del proceso de acumulación de capital había alcanzado su fase media.

Crisis económica y entrabados del proceso

El proyecto globalizador transnacional entraba así en estan­camiento, y con ese estancamiento todas las economías que apostaron a él también.

Pero este proyecto de globalización de la acumulación de capital suponía un funcionamiento óptimo de los mercados, y particularmente, suponía que el proceso de acumulación de capital no presentara contradic­ciones estructurales.  Todo lo contrario, suponía que correría suavemente sin obstáculos, conduciendo los capitales hacia los sectores y ramos de la producción de bienes y servicios que satisfarían las necesidades sociales globales.

Pero a medio camino de la transformación, un enorme obstáculo surgió interrumpiendo la carrera.  Las economías nacionales comenzaron a mostrar signos de desequilibrios serios; no solo en los grandes agregados macroeconómicos, sino también en la orientación de sus recursos entre sectores, formando “burbujas” desproporcionadas; en la distribución de los excedentes sociales, creando sociedades con creciente desigualdad entre sus ciudadanos; formando enormes masas de desempleados y de pobres.  Sociedades en fin, desequilibradas, desmembradas, injustas e insostenibles.  Se puso así de manifiesto un sistema de producción y distribución social incapaz de organizar la convivencia.  Las condiciones sociales y políticas requeridas para que la acumulación de capital avanzara, se sumaron a las contradicciones estructurales de ésta, generando una crisis social de grandes proporciones.

El proyecto globalizador transnacional entraba así en estan­camiento, y con ese estancamiento todas las economías que apostaron a él también.  La locomotora de la acumulación globalizada de capital se frenó.  La apuesta de globalizar la acumulación de capital, de extrapolarla fuera de los límites estrechos de las fronteras nacionales, de los mercados nacionales, de la fuerza de trabajo nacional y de los recursos institucionales nacionales, comienza a mostrar sus riegos verdaderos.

El poder militar y político de los Estados Unidos se ve entrampado por la crisis interna de su economía, por la crisis social de su modelo de distribución del excedente social, por sus contradicciones políticas internas entre clases y, desde luego, por la respuesta airada de los pueblos que resienten los resultados de los proyectos de desarrollo nacionales surgidos con la aplicación del Consenso de Washington y los tratados de libre comercio.

Soluciones y espejismos

Así pues, el capitalismo, o cuanto menos la relación fundamental para la acumulación de capital, parece haber encontrado límites históricos difícilmente franqueables.

Las soluciones a esta situación no son fáciles.  Hay muchos elementos en juego que aún no se enrumban decididamente hacia la creación de estructuras sociales, económicas y políticas que reinventen relaciones económicas y sociales nuevas, relaciones económicas y sociales fundadas ya no en la disputa por una mayor tasa de ganancia sino en la disputa, con emulación o competencia, por la obtención de los mejores resultados del trabajo colectivo e individual.

La acumulación de capital, la acumulación de medios de producción y trabajo en manos privadas para ser administrados en función de la obtención de la mayor tasa de ganancia, no puede ya resolver las necesidades de producción que demandan los retos enfrentados por las sociedades contemporáneas.  Ni sus ritmos de crecimiento son adecuados porque aceleran el consumo hasta límites insoportables para los recursos naturales no renovables o para la biosfera, ni las estructuras distributivas que engendra pueden satisfacer las necesidades sociales apremiantes.  Ni tampoco puede orientar eficazmente este proceso acumulativo, los recursos sociales escasos entre los sectores y ramos de la producción que requieren las nuevas sociedades.  El mismo desarrollo técnico, o como se le acostumbra llamar hoy día, el desarrollo tecnológico, está siendo orientado en grandes proporciones  hacia sectores y ramos que responden a una distribución del ingreso desquiciada, inequitativa e injusta que no responde a las necesidades de los sectores sociales más numerosos.

Así pues, el capitalismo, o cuanto menos la relación fundamental para la acumulación de capital, parece haber encontrado límites históricos difícilmente franqueables.  Nuestra opinión como la de muchos economistas, es que la solución ensayada por la Reserva Federal del los Estados Unidos, no toca el origen real de la crisis, sino que crea condiciones favorables para la acumu­lación ampliando la masa monetaria sin afectar la distribución de ésta.  Una crisis como la de 1929, y su secuela, la segunda Guerra Mundial, destruyó una inmensa masa de capital acumulado y concentrado en pocas manos.  Su resultado fue un nuevo y más llano terreno para la acumulación de capital sin grandes concentraciones que impidieran el juego del mercado y de la estructura de precios relativos, en la asignación de los recursos escaso entre las necesidades sociales.  Pero esta última crisis, donde el principio “too big to fail” se impuso y donde la emisión de dinero por parte de la FED fue absorbida por el mercado internacional sin causar los efectos-ajustes correspondientes en el sistema económico norteamericano, no ha resuelto como lo esperaba Shumpeter, los entrabados del sistema.

La entrada de China en el escenario comercial internacional le da a todo este proceso un nuevo giro.  Los retos para el proceso globalizador impulsado por el capital angloamericano se hacen ahora duramente remontables para esos capitales.  El mundo entra en una fase altamente inestable en los planos político, económico y social.  No se ve que los nublados de nuestros días se tiendan a aclara en los próximos años.

Otros enlaces relacionados Bloque hegemónico JANAM,

ARGENPRESS, 5 de marzo de 2014, Juan Francisco Coloane, La crisis internacional y la globalización como un sistema fallido

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Los números de 2013


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 para el Blog Escudrojo.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 3.600 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 60 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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A cinco años de la firma del TLC


Algunas consideraciones sobre los efectos del TLC en el Comercio Exterior de Costa Rica Sergio Reuben Soto Fuente: Banco Central de Costa Rica Los resultados de este estudio muestran con claridad el efecto del Tratado de Libre Comercio con los … Sigue leyendo

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Los Tratados de Libre Comercio: Una nueva visión de los economistas estadounidenses

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En una nueva entrada en su blog del Project Syndicate, Joseph E. Stiglitz discute la inconveniencia que algunos países en vía de dearrollo han venido encontrando en los acurdos de inversión firmados con los Estados Unidos.  Tanto los gobiernos de … Sigue leyendo

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